Opinión

Renovación y realidades 

18 octubre 2017 5:0
 
1
 

 

Ixtepec

A 4 semanas del sismo de 7.1 grados del pasado 19 de septiembre, iniciativa privada, sociedad civil y autoridades lidian con sinnúmero de temas relevantes de cara al último trimestre del año, el de mayor relevancia histórica para el negocio del real estate.

Sin embargo, éste tramo del ciclo tiene importancia en función de la circunstancia post sismo en las zonas afectadas. Ciudad de México (CDMX), Puebla, Oaxaca y distintas regiones en Morelos viven períodos de indefinición, demanda por reubicaciones y precios alterados poco claros, pese al anuncio de programas específicos de apoyos e inversión a nivel estatal y federal.

Reconstruir en estos mercados, es mucho más que eso. Su evolución, pese al regreso a la cotidianeidad requerirá un nuevo orden urbano que haga factible redefinir políticas de desarrollo en corredores aptos para la evolución inmobiliaria vertical, que además haga factible una sana participación de los grandes proyectos previstos en el pipeline de firmas desarrolladoras.

Este período dista de lo experimentado por algunas ciudades de Estados Unidos afectadas por fenómenos meteorológicos recurrentes. Estadísticas ubican que tras los daños, el surgimiento de una economía paralela que permite el crecimiento en lapsos medidos de 18 a 24 meses. Ocurrió en Orlando tras Andrew y Nueva Orleans con Catrina.
El último ejemplo lo constituyen Miami, Fort Lauderdale y West Palm Beach en Florida, las cuales tras las pérdidas que provocó el reciente huracán Irma con daños por 100 mil millones de dólares, entraron al proceso de recuperación y el mercado ajustó de inmediato de forma medible sus principales indicadores para inversionistas.

Firmas de comercialización de proyectos de lujo como Link pronostican ajustes a la baja en los costos de departamentos que habían dinamizado su inercia a partir del reciente boom inmobiliario residencial.
Mientras, en CDMX los mercados residencial, corporativo y comercial alinean su recuperación, desde los primeros días post huracán sólo en Miami ya se tenían ajustes en el inicio de procesos de comercialización y tiempos de edificación de unos 10 proyectos.

Si bien la comparación podría lucir ilógica, lo que muestra es la capacidad de reacción y madurez de los mercados. Comercializadoras y desarrolladores del Sur de Florida, siguen considerando que la región es la extensión de América Latina donde los compradores continuarán con sus apuestas de compras patrimoniales, en particular de productos de lujo que mantienen mayor plusvalía.

Existen reportes que documentan que al inicio del ciclo expansivo reciente, previo al huracán, propiedades residenciales con valores de 250 mil dólares en Fort Lauderdale, tienen valores de 1.5 millones de dólares.

Si bien el mercado más consolidado en México es la CDMX, en sus zonas afectadas tienes variables distintas a las comentadas en las ciudades de Florida. Todas resultan útiles para entender en su justa dimensión la capacidad de reacción del mercado.

Aquí el daño focalizado en corredores inmobiliarios exitosos como Roma-Condesa, y los no menos importantes Coapa e incluso Tláhuac, remiten a muchos utilizar palabras como el éxodo y en el otro extremo la revalorización que se ha generado en colonias como la Doctores.

Esta perspectiva polarizada, nos debería llevar a cuestionar qué sucederá con zonas inmobiliarias en expansión como Nuevo Polanco, Polanco mismo, Santa Fe, Interlomas, Huixquilucan que se mantienen en pie y sin daños, pese a los lamentables sucesos de hace cuatro semanas. Todas son parte del gran mosaico que conforma el mercado inmobiliario, que indudablemente no se detiene. 

Correo: colguin70@gmail.com

Twitter: @claudiaolguinmx

También te puede interesar:
Efecto + acciones del sismo
Efecto sismo
Edificaciones: números, memoria y retos