Opinión

Renegociar

 
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¿Podría Trump cancelar el TLC?

Supongamos que, como ha ocurrido en muchas ocasiones con muchos temas distintos, en realidad el gobierno de Trump no esté pensando en denunciar el TLCAN, sino en proponer una renegociación. Desde Canadá han dicho que les parece buena idea, y aquí mismo, tanto el presidente como la canciller, han aceptado que hay cosas que pueden mejorarse. Permítame proponer algunas ideas, en caso de que pudieran servir.

Primero, buena parte del TLCAN ya ha sido superada por la realidad. Debemos recordar que este acuerdo fue el primero de la oleada de fines del siglo pasado e inicio de éste, e incluso influyó mucho en la transformación del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) en la OMC. Desde la forma de determinar el origen de los bienes hasta los procedimientos para resolver disputas, lo que fue novedad hace casi 25 años hoy es bastante normal.

Segundo, otra parte del TLCAN ya la superamos en México, porque las reformas estructurales llegan mucho más lejos de lo acordado entonces. Por ejemplo, en el capítulo 6, relativo a energía, México quedaba fuera de casi todo. Hoy ya no es así. El capítulo 14, acerca de los servicios financieros, lo dejamos muy atrás desde la crisis de 1995 y la reorganización de nuestro sistema en los siguientes años. Lo mismo creo que puede decirse del capítulo 15, sobre competencia, en lo que hemos mejorado mucho, aunque todavía estemos lejos de terminar.

Más específicamente, en el capítulo 13 se trata de la competencia en Telecomunicaciones, en donde también ya aceleramos el paso. Ya casi se nos acaba el acuerdo, pero también el capítulo 11, relativo a inversión extranjera, ha sido superado en los hechos.

Así que hay muy poco por renegociar, me parece. Tal vez podríamos mejorar en el capítulo 10, compras de gobierno, ampliando la obligación del gobierno estadounidense a licitar de forma internacional, porque fue el más restrictivo en eso. O ya que andan tan preocupados con la migración ilegal, podríamos ampliar el capítulo 16, para movimiento de personas de negocios, de forma que tengamos un flujo migratorio legal mucho más amplio. Eso haría más competitivo a Estados Unidos, nos permitiría mayores ingresos (y oportunidades) a los mexicanos, y evitaría la ilegalidad que tanto les preocupa.

Y ya. Se acabó el TLCAN. Si lo que realmente quieren negociar son aranceles, o reglas de origen, eso forma parte de los anexos, no del tratado en sí mismo, y esos anexos pueden modificarse sin mayor dificultad. El mismo acuerdo establece procedimientos para ello. Tal vez la idea sea incrementar el contenido de origen en algunas cadenas productivas. Se me ocurre que específicamente la automotriz. No le veo mayor problema, si se establece un periodo razonable para ello. Sería una complicación para las empresas japonesas y europeas, pero nada insalvable. Tendrían que mover una parte adicional de su producción a Norteamérica, y eso al final resultaría mucho mejor para nosotros. Los plazos son muy importantes, y en eso deben participar las empresas, como cuando se negoció el TLCAN, en el cuarto de junto.

No he comentado acerca del capítulo agropecuario, que aquí en México fue percibido como gran amenaza hace 25 años, y hoy sostiene uno de los sectores más dinámicos de nuestra economía. Tampoco me queda muy claro qué podrían querer negociar los estadounidenses, porque tenemos una ventaja natural que no es asunto de negociadores. Somos el principal introductor a Estados Unidos de casi todas las frutas, verduras y legumbres. Modificar las reglas sólo incrementaría el precio de esos bienes. ¿De verdad quieren guacamole más caro para el Superbowl?

Así que si quieren negociar, nomás digan cuándo.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.


Twitter: @macariomx

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