Opinión

Reformar el federalismo fiscal

David Colmenares Páramo

Un tema pendiente desde hace mucho tiempo, al que se le ha dado la vuelta, es lo referente a la reforma del federalismo fiscal mexicano. Hoy es más urgente que nunca avanzar en ello, dada la crisis fiscal de las entidades federativas y municipios, que dependen, como en ningún otro país de la OCDE. Ni en Argentina y Brasil, de las transferencias de recursos federales, en nuestro caso derivados fundamentalmente de la recaudación de impuestos de origen concurrente a partir de la adhesión de las entidades federativas al sistema nacional de coordinación fiscal, que opera desde 1980 hasta la fecha, cuando se crea el actual sistema nacional de Coordinación Fiscal (SNCF), en el contexto de una de las reformas mas importantes al crearse el IVA, desapareciendo el ISIM y centenares de impuestos estatales y federales.

La Ley de Coordinación Fiscal (LCF) que se crea ese año, ha sido el sustento jurídico de la operación del Sistema, sin embargo desde hace tiempo es evidente que debe replantearse todo el modelo. Si se han hecho reformas –algunas importantes- a la misma, pero aun así está rezagada respecto a la operación real de la coordinación intergubernamental en nuestros días.

Desde que se crea un Subgrupo en el Grupo de la Fórmula en 1991, en la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales, para estudiar la transferencia condicionada de los recursos de educación y salud a las entidades federativas, se mantiene el clamor de transformar la LCF en una Ley de Coordinación Hacendaria, o para ser más precisos de una Ley de Coordinación Integral de las Haciendas Públicas, que supere la situación actual de considerar el Capítulo V, como un añadido que no tiene nada que ver con la Ley, incluso ha habido proyectos como el de crear una Ley del Gasto Federalizado, que perdió su oportunidad el año pasado, lo cual permite replantear la necesidad de esta transformación de la Ley de Coordinación Fiscal. Una debilidad del Proyecto de Ley que no se presentó, era la de considerar a las Participaciones, transferencias no condicionadas, como “gasto federalizado”, por lo que una Ley que no contemplase a estas quedaría solo para las transferencias condicionadas como las de las Aportaciones, los subsidios, los convenios, quedando el Ramo 28 en la LCF.

Es viable crear esta Ley de Coordinación de las Haciendas Públicas, que de cabida tanto a las participaciones, como a las transferencias condicionadas, estableciendo simplemente su necesaria vinculación jurídica, como parte de un solo proceso. Por supuesto ahí entra lo relativo a la deuda pública y la normatividad relacionada con la contabilidad gubernamental y el presupuesto base resultados.

Durante la Convención Nacional Hacendaria, ese fue un clamor, sin embargo no se avanzó, a pesar de que ya ha habido proyectos para ello, elaboradas por os funcionarios fiscales de las entidades federativas, como uno en el que tuve oportunidad de participar junto con los entonces senadores, Camacho, Borrego y Sahurí y Jaime Valls, allá por 2003 y que fragmentado se presentó en la CNH, para su validación.

Hoy es un buen momento para hacerlo, en un contexto internacional, donde ante las tendencias separatistas en España por ejemplo, se plantea como alternativa para salir de la crisis, el modelo federal, entendido como descentralización y coordinación intergubernamental.

No se trata de cuestionar la validez de nuestro Sistema de Coordinación Fiscal, por el contrario, se trata de fortalecerlo, mejorarlo y hacerlo transparente, porque evidentemente ha tenido sus virtudes y aciertos.

Se trata de regresarlo a sus mejores tiempos y consolidarlo con una coordinación integral o de ingreso gasto, donde quepan las transferencias no condicionadas y las condicionadas, es simplemente un asunto de técnica jurídica en la Ley y de volver a plantear una Nueva Convención Nacional de las Haciendas Públicas, reconociendo los avances y los pendientes de la de 2004, con el figura del consenso y la participación de los tres órdenes de gobierno y de los tres poderes.

En suma es tiempo de introducir en la Agenda de las reformas, lo referente al federalismo fiscal, pensando en un Sistema y una Ley Integral de Coordinación de las Haciendas Públicas.