Opinión

Reforma y el Presidente

Articulistas del diario Reforma tienen todo el derecho a pedir que se vaya el Presidente, el gabinete, o quien les venga en gana, pero no pueden satanizar a quienes no piensan como ellos.

El laureado periodista méxico-americano Jorge Ramos Ávalos le echa la culpa al Presidente de los muertos y desaparecidos en Iguala. Y repite el discurso de López Obrador sin mencionarlo por su nombre: que renuncie.

La pregunta es ¿por qué se tienen que ir el Presidente y el gabinete? ¿Qué les pasa?

Lo que sucedió en Iguala con los normalistas de Ayotzinapa no es atribuible al gobierno federal ni al Presidente.

Una fuerza externa al gobierno federal, arbitraria y homicida, fue la que perpetró el ataque, asesinato y secuestro de normalistas de Ayotzinapa.

En todo caso lo que correspondería hacer es cerrar filas en torno al gobierno ante un ataque que demanda la unidad de los mexicanos de bien.

Quienes realizaron ese acto delictivo que ha horrorizado a México y a buena parte del mundo, fueron un grupo criminal, asociado a un gobierno y a un partido que no son los del Presidente.

Entonces, ¿cuál es la relación de Peña Nieto, su equipo de secretarios, con la desaparición de normalistas luego de ser atacados por policías de un gobierno de izquierda, asociado a una red delictiva de gran calado?

Pedir la renuncia del Presidente y del gabinete por las muertes y desapariciones por el caso Iguala, es tan absurdo como pedir la renuncia del Presidente del gobierno español por un ataque del grupo criminal ETA.

La postura de Ramos Ávalos es simplista y es irresponsable. Hacer eco de lo que demanda López Obrador y sus seguidores sólo abona en la construcción de un escenario de caos. Mientras peor le vaya al país, mejor para el líder de Morena.

En la actualidad hay una situación complicada en el país, derivada de la inseguridad. Ese panorama puede empeorar si López Obrador y quienes le hacen eco le allanan el camino a los grupos criminales al culpar y denigrar a la autoridad encargada de combatirlos.

Una cosa es pedir eficacia y otra es entregar la plaza a los que han orquestado una campaña para desestabilizar al gobierno y al país.

Los enemigos de la sociedad mexicana son los grupos criminales y las autoridades que se han asociado a ellos. No es el caso del gobierno federal. ¿Por qué golpear a la parte sana de esta macabra historia?

Hay una situación de caos en el estado de Guerrero, derivada de un gobierno estatal que dio protección a autoridades municipales que entregaron el poder a narcotraficantes. Ninguno de ellos tiene relación partidista con el Presidente ni con el gobierno federal. Pertenecen y fueron apadrinados electoralmente por la izquierda, concretamente por el propio AMLO... que pide que se vaya el presidente Enrique Peña Nieto.

“Lo cierto es que para millones de mexicanos, Peña Nieto no ganó limpiamente la elección del 2012 y esa percepción de ilegitimidad complica su mandato”, dice Ramos Ávalos.

Sí, es la percepción de los que nunca han aceptado una derrota.

Y yo tengo la percepción de que si se continúa abonando en favor de la anarquía para que México se deteriore aún más, lo vamos a pagar con un desastre político y económico. De tanto patear el pesebre lo vamos a tirar.