Opinión

Reforma fiscal en Estados Unidos, la Fed y la renegociación del TLCAN

 
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ME salida de EU del TLCAN. (Especial)

Nos encontramos a 54 días de que termine el año. En este sentido, creo que vale la pena hacer una breve reflexión de cómo se ha comportado la economía mexicana en lo que va del año. La verdad es que ha estado “muy tranquila” en términos del crecimiento económico, pero muy volátil en términos de los riesgos geopolíticos que ha absorbido el tipo de cambio peso-dólar.

La economía mexicana ha crecido 2.2 por ciento en las primeras tres cuartas partes del año (a tasa anual), una tasa similar a la que ha promediado en los últimos 23 años de 2.5 por ciento. En contraste, el tipo de cambio ha observado una verdadera montaña rusa. Quiero destacar que es muy sano para nuestra economía que el tipo de cambio sea el mecanismo de absorción de choques externos y no el empleo o el crecimiento económico, como era antes en los setenta, ochenta y parte de los noventa. En este sentido, el tipo de cambio ha fluctuado significativamente este año. El peso terminó el año pasado en 20.62 por dólar y empezó el año sufriendo una fuerte depreciación de casi 7.0 por ciento, a niveles ligeramente superiores a 22.00 pesos por dólar, a mediados de enero. De ahí, el peso se apreció casi 21.0 por ciento a niveles alrededor de 17.50 por dólar y después se ha depreciado cerca de 9.0 por ciento, ubicándose ligeramente por arriba de 19.00 pesos por dólar. A pesar de ello, de enero a la fecha, el peso se ha apreciado cerca de 8.0 por ciento.

En fin, con todo y los terremotos tanto geofísicos, como geopolíticos, la economía ha crecido cerca de su promedio de largo plazo y el tipo de cambio se ha apreciado en el año. La economía mexicana ha resistido los embates de Trump y de la Madre Naturaleza. Hacia delante, sin embargo, se sigue viendo un panorama complicado para la economía mexicana y sobre todo para el peso, desde el punto de vista de choques externos. Dedicaré lo que resta de la columna para comentar sobre los riesgos externos a los que estará sometida la economía mexicana en este fin de año. En mi opinión, éstos serán tres: (1) Reforma fiscal en EU; (2) la Fed; y (3) renegociación del TLCAN.

(1) Reforma fiscal en EU. A diferencia de la mayoría de las propuestas de Trump, que han sido rechazadas tanto por el poder Legislativo, como por el Judicial, así como por la imposibilidad de instrumentarlas, considero que la reforma fiscal de Trump sí va a ser aprobada. En mi opinión, es muy factible que en este fin de año o a principios del que entra sea aprobada por ambas cámaras y pueda ser instrumentada en el segundo trimestre de 2018. En cuanto a su contenido, creo que lo que tiene una mayor probabilidad de ser aprobado será la disminución de la tasa de Impuesto Sobre la Renta (ISR) corporativo, del 35 por ciento actual, a 20 por ciento, por debajo de nuestra tasa de 30 por ciento. En este sentido, como he advertido con anterioridad, creo que puede poner “en jaque” a la economía mexicana en términos de competitividad internacional en el tema fiscal, sobre todo si el recorte en EU es permanente, que es lo que se pretende. Con el poco espacio con el que cuenta la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para hacer frente a este evento y en vísperas de cambio de gobierno en nuestro país, considero que va a poner especial presión al tipo de cambio, tanto por el lado de fortalecer al dólar en general, como por el lado del peso mexicano (para más detalles, ver “Reforma fiscal en EU (Parte II) – Consecuencias potenciales”, 23 de mayo).

(2) La Fed. Si bien los participantes de los mercados financieros internacionales ya dan por hecho que el Banco de la Reserva Federal de EU (Fed) va a elevar las tasas de interés en diciembre, todavía hay mucha incertidumbre sobre lo que hará en el 2018. La mayoría anticipa al menos dos alzas de 25 puntos base. No obstante lo anterior, con la instrumentación de una reforma fiscal en un momento en el que la economía estadounidense se encuentra “en pleno empleo”, las nuevas inversiones que podría fomentar una disminución de la tasa de ISR generarían necesidades laborales difíciles de llenar (i.e. hay poca gente buscando empleo). Esto podría generar mayor inflación y propiciar que la Fed eleve las tasas de interés a un nivel mayor al que se anticipa actualmente.

(3) Renegociación del TLCAN. A pesar de que considero que el TLCAN prevalecerá (“El TLCAN prevalecerá”, 24 de octubre) y que en caso extremo, una ruptura no sería catastrófica para nuestra economía (“Salida del TLCAN no sería catastrófica”, 3 de octubre), la incertidumbre alrededor de este tema también continuará poniendo nerviosos a los mercados financieros en torno a nuestro país.

Twitter y Facebook: @G_Casillas

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