Opinión

Reforma financiera rural: crédito y ahorro para el impulso a la agricultura campesina en México

10 febrero 2014 5:9 Última actualización 20 agosto 2013 5:39

 
Isabel Cruz Hernández
 
 

La amplia iniciativa de reforma financiera presentada por el gobierno federal a la Cámara de Diputados, abarca 38 leyes y diversas medidas para lograr mayor inclusión financiera, reactivación del crédito, protección de derechos al consumidor y moderación de los monopolios. Aun así es parcial e insuficiente, sólo se olvidó el campo y sus necesidades financieras.
 
 
El sistema financiero sigue siendo excluyente para los campesinos, los indígenas y los pequeños productores, para las mujeres y comunidades indígenas, 70% de esa población vive en condiciones de pobreza e inseguridad alimentaria. De los 5.5 millones de Unidades de Producción Rural, sólo 3.6% declaró tener acceso al crédito y 0.3% a Seguros agrícolas (Censo Agrícola del 2007). Hoy en México, 23.2% de la población, es decir, poco más de 26 millones de personas vive en zonas rurales, de ellos 13 millones son indígenas de 65 etnias, todos ellos viviendo 200 mil localidades con menos de 2,500 habitantes; la gran mayoría de esta población está excluida de servicios financieros y acceso a mercados, profundizando la desigualdad, la pobreza y la injusticia.
 
 

Frente a esta situación, diversas organizaciones campesinas han presentado una propuesta para lograr una Reforma financiera Integral, que considera 6 grandes acciones: La Creación de un Sistema Financiero Rural integrado por:
 
 
1) Un nuevo Banco de Desarrollo Rural que surge a partir de la fusión de Financiera Rural y los Fideicomisos Instituidos con Relación a la Agricultura (FIRA) de Banco de México, con productos que priorizan el financiamiento a los pequeños productores en toda la gama de actividades agrícolas y no agrícolas (de bienes y servicios); así como a pequeñas organizaciones campesinas que luchan para insertarse en cadenas de valor, o bien, abastecer mercados locales de alimentos.
 
 

2) Un Banco Social enfocado a la inclusión financiera universal: ahorro-inversión, microseguros, educación financiera masiva y un programa de crédito de primer piso para la agricultura familiar de autoconsumo con tasa fija anual en zonas de alta y muy alta marginación. Este banco surge a partir de Bansefi que fomentaría también los esquemas de banca social.
 
 

3) Una Ley de Garantías Rurales: creando un Sistema Nacional de Garantías a partir de los fideicomisos actuales FEGA y FONAGA, combinado con un sistema de garantías recíprocas formado por FINCAS (Fondos de Inversión y Capitalización entendidos como Fondos de Garantía Solidaria o Fideicomisos de fuente Alterna de Pago o Garantías Líquidas) en propiedad de los productores Este sistema debe incluir la creación de garantías rurales para el sector social carente de garantías reales; así como un Registro Nacional único de Contratos de Crédito Rural.
 
 

4) La masificación del seguro agrícola modificando la Ley de Fondos de Aseguramiento y las políticas de subsidio a primas de seguros para equilibrar zonas de pobreza con zonas de desarrollo agrícola y desarrollo de seguros paramétricos.
 
 

5) Fortalecimiento de la Banca Social Rural, a partir de esquemas de integración financiera rural y organizaciones financieras sociales de base comunitaria. Además de Cooperativas, la creación de un programa de constitución de Sociedades Financieras Comunitarias. Fortalecer la figura de Organismo de Integración Financiera Rural previsto en la Ley de Ahorro y Crédito Popular, facultándolo para efectuar la Supervisión Auxiliar prevista en la propia Ley a las Sociedades Financieras Comunitarias que formen parte de sus socios y asociados.
 
 

Las políticas de financiamiento implican una coordinación real y efectiva con las dependencias que canalizan subsidios para lograr una integración territorial y sinergias campo-ciudad que den empuje a la economía en zonas estancadas y marginadas.