Opinión

Reforma energética, bienvenida

El pasado 27 de julio, el Fondo Monetario Internacional afirmaba que México es el único país del mundo en proceso de reformas estructurales, en un contexto en donde no hay presión por crisis. Ante ello surge una interrogante ¿Está México a la vanguardia? Lamentablemente no.

México, una democracia inserta en la globalización con 12 tratados de libre comercio, la economía número 14 del mundo (pertenece al G-20), el número 11 en cuanto a tamaño de su población, dentro de los 15 principales exportadores de manufacturas, el lugar 10 en el mundo en importación y exportación de mercancías, con 73 embajadas y 70 consulados, con 20 tratados de extradición con diferentes países y en donde vive el hombre más rico del mundo; decide emprender un camino profundamente transformador después de un largo rezago.

Albert Einstein afirma: “Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres”; pero en el caso de México, ésta oposición no ha alcanzado el eco, ni los argumentos para detener el proceso de transformación.

Sin duda en el diseño de las reformas en donde hay que corregir el déficit y la deficiencia de sectores como el energético y el de telecomunicaciones entre otros, aunado a edificar la estructura de instituciones que conduzcan y que hagan realidad los resultados esperados, las opiniones son diversas, pero en la diversidad, el anhelo por alcanzar mejores condiciones de bienestar para la población han hecho posible que una mayoría esté terminando la construcción.

El sector eléctrico, eslabón fundamental en la productividad, el crecimiento económico, la prestación de servicios de salud y la educación, pero con un importante efecto ambiental y en la alimentación se ha transformado.

No es nuevo para el país la incorporación de nuevos actores en nuestra economía, 20 años de libre comercio nos han enseñado el camino. México debe dejar de ser un país con un pobre crecimiento económico, con un nivel educativo de los más bajos de los países de la OCDE, y requiere transformarse para elevar la calidad democrática para todos.

Resulta un acierto la creación de una Comisión Reguladora de Energía que limite el poder dominante a Pemex con la incorporación de más agentes económicos participantes. Resulta un beneficio para nuestra economía que a partir del 1° de enero de 2017 (o antes) se abra la importación de gasolina y diésel porque ello redunda en menores costos.

Celebro que México haya decidido encarar sus problemas de la forma en que lo hacen grandes países como el nuestro, de frente y de manera institucional, plural, profesional y también con valentía. Bienvenida sea la reforma energética que generará tan sólo por impuestos, un ingreso adicional de 2 mil 500 millones de pesos extra a estados y municipios y un incremento en el PIB de alrededor de 4.0 por ciento.

Bienvenida una reforma energética que permita que disminuya el precio de la luz y de los alimentos, que favorezca la productividad y vigorice nuestra industria nacional e internacional y que ésta se traduzca en más y mejores empleos.

El autor es secretario de Acción Electoral del CEN del PRI.