Opinión

Reflexiones sobre hidrocarburos,
shale gas y electricidad

Mucha gente se pregunta, si no es que la mayoría, ¿por qué la reforma energética? Algunos datos y consideraciones:

En los últimos 10 años la producción de petróleo ha declinado de manera drástica. En 2004 el país producía 3.4 millones de barriles diarios; en la actualidad la cifra es de 2.5 millones de barriles. La declinación del yacimiento Cantarell evidencia el fin de la era del petróleo de fácil acceso.

México cuenta con un considerable potencial de los llamados recursos no convencionales que se localizan en aguas profundas y en cuencas de lutitas. De hecho, se sabe que el país tiene la sexta reserva más grande del mundo de gas de lutitas (shale gas). Sin embargo, se carece de la capacidad técnica financiera y de ejecución para explotar esos recursos. Cabe decir al respecto que en 1977 México era prácticamente autosuficiente y se importaba sólo 3.0 por ciento del consumo nacional de gas; en el presente se importa 30 por ciento.

Pemex no produce el gas que demanda el país ya que este organismo sólo puede hacerlo bajo el esquema constitucional actual. La explicación es sencilla: la utilidad de Pemex por la producción de petróleo es de alrededor de 80 dólares mientras que la de gas es de 50 centavos de dólar por BTU (Unidad Térmica Británica). Como es natural, Pemex elige el negocio que le resulta más rentable, aunque las importaciones de gas que realiza el país son a precios muy superiores de los que costaría producirlo en nuestro territorio.

En el año 2000 el país importaba 25 por ciento de sus gasolinas; en la actualidad es prácticamente 50 por ciento y de las seis refinerías de Petróleos Mexicanos, cinco operan con números rojos.

En petroquímica el panorama es muy similar. Hace 15 años se importaba 42 por ciento de los petroquímicos; en 2014 ese porcentaje llegará a 70 por ciento.

En lo relativo al transporte de productos petrolíferos el sector presenta un grave problema, ya que el control de mercado por parte de Pemex ha impedido mayores inversiones en infraestructura. Así, la utilización de carrostanque y autotanque es 6 y 14 veces superior en sus costos a la utilización de ductos.

En rezagos el sector eléctrico se encuentra en una situación muy parecida. El precio de la electricidad es elevado y no es competitivo. Más de 20 por ciento de la energía generada para el servicio público se basa en combustóleo y diésel, más caros que las energías limpias y el gas natural. Falta inversión en la red de transmisión: la CFE puede expandirse a 1.1 por ciento anual mientras la demanda crece 4.1 por ciento.

El autor es presidente de la Comisión de Energía del Senado.

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