Opinión

Referéndum en Escocia, 
¿de “una sola malta”
a “una sola nación”?

Mañana (jueves 18 de septiembre) se llevará a cabo un referéndum en Escocia en el que la mayoría de los que asistan a las urnas y emitan su voto, decidirán si este país se separa del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte (nombre oficial del Reino Unido o RU) o si permanece en esta unión que data de 1707. Esta tierra que vio nacer y morir al “Padre de la Economía” Adam Smith (1723-1790) y famosa por presumir la autoría de “el agua de vida” o whisky, así como por otras tradiciones entre las que llama la atención que los hombres utilicen falda (o kilt), genera anualmente un PIB nominal de 235 mil millones de dólares (7.6 por ciento del RU), similar al del Distrito Federal, pero con una población de alrededor de cinco millones de habitantes, poco menos de un tercio de la población de la capital de México y que representa 8.3 por ciento de la población del RU.

Las encuestas que se han publicado sobre la intención de voto en el referéndum de mañana apuntan a un resultado sumamente parejo (too close to call) entre quienes piensan votar a favor de la independencia y los que tienen la intención de votar por la permanencia de Escocia en el RU (47 por ciento a favor de la separación vis-à-vis 45 por ciento en contra, en la encuesta YouGov).

¿Qué significa que Escocia quiera independizarse? Considero que la pregunta es elocuente, sobre todo a la luz de lo que comentaré a continuación. Desde 1999 Escocia cuenta con su propio gobierno, que rinde cuentas a un Parlamento autónomo y que está a cargo del servicio de salud, del sistema educativo, la procuración de justicia y el transporte, así como del desarrollo económico y asuntos rurales. Asimismo, Escocia tiene su propio sistema legal. Estos son los aspectos que no están reservados exclusivamente para el Parlamento británico en Westminster.

Asimismo, cuenta con representación en la Unión Europea (no unión monetaria europea, sólo en la parte “comunitaria”), a quien también pertenece. Entonces, con parlamento y gobierno propios, control de sus sistemas legal y educativo y formando parte de la Unión Europea –entre otras cosas–, vuelvo a hacer la pregunta ¿Qué significa la independencia para Escocia? Si bien existen ciertos aspectos históricos en la mente colectiva de los escoceses, como la identidad nacional, realmente la diferencia sería contar con su propia política fiscal y monetaria, incluyendo la supervisión bancaria.

Por el lado fiscal, la independencia de Escocia significaría decidir la política impositiva y de gasto público en su totalidad. No obstante lo anterior, también significaría absorber parte de la deuda pública del Reino Unido y hacer frente tanto al pago de intereses como al del principal, con los costos implícitos que impongan las calificaciones crediticias que las agencias como S&P, Fitch y Moody’s decidan asignar. Por el lado monetario, Escocia tendría que adoptar una moneda y probablemente crear un banco central para conducir las políticas monetaria y cambiaria, así como servir de prestamista de última instancia para los bancos.

Además, regular y supervisar el sistema financiero. Nada de esto está definido todavía. Así, debido a que falta determinar una gran cantidad de asuntos fiscales, monetarios y financieros si los votantes escoceses deciden separarse del RU, la posible independencia de Escocia está generando mucho escozor (casi valga la redundancia) entre los participantes de los mercados financieros internacionales. Por otro lado, también está causando revuelo el precedente que la independencia de Escocia podría causar en otros lugares que han tenido un espíritu separatista como Quebec en Canadá, o Cataluña en España.

Autoridades del RU se han mostrado renuentes a la separación de Escocia. Cabe señalar que Escocia cuenta con las reservas petroleras más grandes de la Unión Europea (entre 25 y 30 miles de millones de barriles de petróleo crudo) y es responsable de poco más de 70 por ciento de la producción de hidrocarburos del RU. Por lo que para el RU no sólo es un tema de tener que cambiarle el nombre a Scotland Yard o “extirpar” la cruz de San Andrés y el fondo azul de la bandera británica.

No obstante lo anterior, el gobierno del RU ha sido respetuoso de las decisiones que ha tomado el Parlamento escocés, incluyendo llevar a cabo el referéndum. Si bien el espíritu separatista escocés ha estado presente a lo largo de la historia (e.g. película “Corazón Valiente” con Mel Gibson, et al), éste se ha reavivado a raíz de que el Partido Nacional de Escocia (SNP, por sus siglas en inglés) ganó la mayoría absoluta en la elección parlamentaria de 2011. Conoceremos el resultado del referéndum el viernes por la mañana, pero parece que la población de este país, caracterizado también por su whisky de “una sola malta”, quiere ser ahora “una sola nación”.

*El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas