Opinión

Redes y poder ciudadano

 
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Jardines del Pedregal. (www.ciudadmexico.com.mx)

La sociedad de vecinos del fraccionamiento Jardines del Pedregal al sur de la ciudad de México, comparte su experiencia y testimonio con este reportero: constituimos una asociación civil, nos organizamos, hemos trabajado por años para establecer una agenda compartida con la delegación, hasta ahora sin éxito; queremos convocar a un debate o presentación de propuestas con quienes hoy son candidatos a la delegación Álvaro Obregón para escucharlos, conocerlos, construir planes.

Me sorprende escuchar a una ciudadana convencida de que en estos tiempos “ya no están para que ellos –los candidatos– lleguen a hacer lo que quieran y no nos hagan caso”.

Esta organización ciudadana ha constituido un fideicomiso con apoyo y fondeo del gobierno central, para activar planes en beneficio de su colonia, de sus vecinos. Es decir, hacer una serie de mejoras que el anterior delegado Leonel Luna –hoy candidato a diputado federal– nunca atendió con seriedad.

Una de las grandes lecciones que nos ha dejado la poderosa revolución de redes sociales es el empoderamiento ciudadano. El reciente caso del comisionado Korenfeld es un ejemplo de ello, porque un vecino sube la foto que en horas se “viraliza” y aglutina una nutrida demanda y descontento social.

Hoy los ciudadanos tenemos el instrumento y la herramienta para denunciar excesos, abusos, actos de corrupción, de nepotismo, de negligencia.

Los servidores públicos que resulten electos en los próximos comicios del 7 de junio estarán, como nunca antes, sometidos al escrutinio y la vigilancia de la ciudadanía.

El creciente uso de redes sociales y el impacto que éstas ejercen en la imagen pública, el prestigio o reputación de los funcionarios, será determinante para una nueva etapa de transparencia y rendición de cuentas.

El nuevo Sistema Anticorrupción aprobado hace escasas horas establece con precisión las nuevas obligaciones a que están sujetos los servidores, la cantidad de información a que están obligados por ley a difundir –no como graciosa concesión del funcionario, sino obligación legal– limita los espacios para la discrecionalidad.

La asociación de vecinos de Jardines del Pedregal, afirma y con razón, que ya no quieren que les vengan a “vender espejitos y promesas vacías”, sino que el triunfador se comprometa a una agenda de trabajo compartido, con base en el propio programa que los vecinos ya prepararon. Es decir, te ofrecemos nuestro voto, bajo las siguientes condiciones: esta agenda, estos planes de trabajo, esta estrategia de remozamiento, empleo, seguridad, etcétera.

Los ciudadanos organizados en un grupo de colonias, establece la prioridad de la agenda y señala qué es lo necesario, con qué medidas y a qué plazo.

Las redes se convierten en el instrumento de vigilancia para la rendición de cuentas: socializamos los avances vía redes, compartimos los compromisos, supervisamos juntos el trabajo y nos comprometemos como ciudadanos a impulsar los acuerdos. Esa es la ruta. El servidor público no está solo, está acompañado, cobijado, respaldado por sus electores.

Es una nueva era de empoderamiento ciudadano fortalecido a través de las redes sociales.

Cuando los medios criticamos o cuestionamos que servidores de pobre desempeño en el pasado o incluso con cuentas pendientes como Marcelo Ebrard, Leonel Luna, Leticia Quezada o Victor Hugo Romo sean candidatos, el INE y los partidos responden que sean los mismos electores quienes “castiguen” con su voto a esos candidatos y los rechacen.

Una forma de lograrlo es socializar mediante redes su torpeza como funcionarios, para que todos lo sepan y actúen en consecuencia.

Twitter: @LKourchenko

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