Opinión

Redefiniendo a la
clase media

Desde hace mucho tiempo, una de las cosas raras sobre Estados Unidos ha sido el inmenso rango de gente que se considera de clase media; y se están engañando ellos mismos. Trabajadores de bajo sueldo que serían considerados pobres según estándares internacionales, digamos con ingresos por debajo de la mitad de la media, aun así se consideran de clase media baja; gente con ingresos cuatro o cinco veces por arriba de la media se considera, como mucho, de clase media alta.

Pero esto podría estar cambiando. Según un nuevo sondeo del Pew Center, ha habido un drástico incremento en el número de gente que se dice de clase baja, y un incremento de cierta forma menor en el número que se autodenomina de clase media baja, de tal forma que en este punto la combinación de las categorías “baja” se acerca a una pluralidad de la población; de hecho, se acerca a, ummm, cuarenta y siete por ciento.

Esto, creo, es un desarrollo muy significativo. Desde la década de 1970, las políticas para la pobreza han descansado en la creencia popular de que los pobres son Esa Gente, no nosotros, los verdaderos estadounidenses trabajadores. Esta creencia ha estado fuera de contacto con la realidad durante décadas, pero apenas ahora la realidad parece estar asomándose. Pero lo que significa es que los conservadores que afirman que los defectos de carácter son la causa de la pobreza, y que los programas para combatirla son malos porque facilitan mucho la vida, ahora están hablando a una audiencia con un gran número de No Esa Gente que comprende que están dentro de los que a veces necesitan ayuda de la red de protección.

Y esto todavía llega más lejos. Para los estadounidenses del 86° percentil: si creen que son clase media alta, realmente no tienen idea.

Mi punto de arriba ha provocado algunas reacciones predecibles, que pondría bajo dos títulos: 1) “¡Pero tienen celulares!” y 2) tiene que ver con cómo te comportes, no con cuánto dinero tengas.

Mi respuesta para ambas sería decir que cuando hablamos de ser de clase media, tenemos en mente dos atributos cruciales de estatus: seguridad y oportunidad.

Por seguridad quiero decir que alguien tiene suficientes recursos y respaldo de tal forma que emergencias ordinarias de la vida no lo sumerjan al abismo. Esto significa tener seguro médico decente, empleo razonablemente estable y suficientes activos financieros como para que tener que reemplazar el auto o el calentador de agua no sea una crisis.

Por oportunidad principalmente quiero decir ser capaz de dar a sus hijos buena educación y acceso a perspectivas laborales; no sentir que las puertas están cerradas simplemente porque no puede darse el lujo de hacer lo correcto.

Si usted no tiene estas cosas, diría que no lleva una vida de clase media, aunque tenga un auto y algunos equipos electrónicos que no existían cuando la mayoría de los estadounidenses realmente era de clase media, y no importa qué tan limpio, sobrio y prudente sea su comportamiento.

Ahora, según el sondeo Pew (puede encontrarlo aquí: bit.ly/1b4x7WM), a principios de 2008 solo 6 por ciento de los estadounidenses se consideraba de clase baja (¡muy por debajo de la tasa oficial de pobreza!), solo 2 por ciento de clase alta y 1 por ciento no sabía. Así es que 91 por ciento de los estadounidenses (hablando en términos generales, gente con ingresos de entre 15,000 y 250,000 dólares) se consideraba de clase media. Y gran parte estaba equivocada.

Considere el caso del seguro médico: muchos estadounidenses con ingresos significativamente superiores a la línea de pobreza no tienen seguro, o no tenían hasta hace muy poco, y muchos más corrían el riesgo de perder su cobertura.

Para mí, eso dice que tan solo con esta métrica no eran de clase media. Muchos trabajadores de bajo sueldo, probablemente la mayoría, difícilmente tienen activos financieros, plan de jubilación, etc.

¿Y qué hay con respecto a la oportunidad? Las escuelas públicas de Estados Unidos varían ampliamente en calidad, y las familias de bajos ingresos no pueden darse el lujo de vivir en buenos distritos. La educación universitaria se ha vuelto mucho menos accesible conforme cae la ayuda a las instituciones públicas. La probabilidad de concluir la universidad varía drásticamente según el ingreso familiar.

Podría seguir, pero sin duda es obvio si lo piensa (y si tiene algún sentido de las realidades de la vida). Muchos estadounidenses, muy discutiblemente la mayoría, simplemente no tienen los prerrequisitos para la vida de clase media tal como siempre la hemos entendido.

El punto es que, si quisiéramos, podríamos garantizar lo básico de la
existencia de clase media a casi todos los estadounidenses; otros países desarrollados lo hacen. La cobertura de salud universal es la norma; finalmente estamos avanzando parcialmente hacia ella, pero la derecha se está oponiendo histéricamente. En otros países desarrollados hay buena educación básica universal y educación universitaria barata o gratuita.

Lo triste es que nuestra “fetichización” de la clase media, nuestra pretensión de que casi todos somos parte de esa clase, es una causa importante por la que muchos de hecho no pertenecemos a ella. Es por eso que la creciente apreciación de las realidades de clase por parte del público es algo bueno; aumenta la probabilidad de que de hecho empecemos a crear el tipo de sociedad que solo fingimos tener.