Opinión

Recuperar la confianza

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supermercado

“Podemos hacer 10 reformas energéticas, pero mientras no agreguemos confianza, no alcanzaremos el potencial que tiene la economía mexicana”. No es una frase nueva, la pronunció Luis Videgaray en una entrevista con el Financial Times hace un mes. El presidente Peña estuvo de acuerdo –“hay una sensación de incredulidad y desconfianza”. La confianza puede medirse. El INEGI calcula 2 índices al respecto. Uno referente a la confianza empresarial, y el otro, a la de los consumidores. Ya tenemos algunos datos de marzo.

El índice de confianza empresarial, publicado el lunes, muestra una disminución en todos los sectores. El del comercio disminuyó 5.9% respecto al año anterior, el manufacturero 3.25% y el de la construcción 4.1%. Dentro de los subcomponentes de cada sector, en los 3 casos, disminuyó de forma importante la confianza en la situación económica presente, particularmente en el sector comercio en el que disminuyó 7.6%. En términos generales, son los indicadores de confianza más bajos que se han tenido en 5 años.

Recordemos que esta comparación es anual. ¿Qué ha pasado este año que ha ocasionado esta disminución en la confianza? ¿Por qué observamos que en todos los sectores empresariales las cosas se perciben peor hoy que cómo se percibían hace un año? Me vienen a la mente algunos eventos. El escándalo de la casa blanca; la casa de Malinalco; la excusa de que, al parecer, nadie sabe qué es un conflicto de interés y mucho menos lo que implica; nombrar a tus amigos para que te investiguen sabiendo que ni facultades tienen; licitaciones poco transparentes; uso de recursos públicos para fines personales.

Seguramente la lista podría seguir. Esto sería suficiente para mermar la confianza, pero lo que más la lastima es la impunidad. Saber que, ante estos escándalos, no solo no ha pasado nada, sino que ni siquiera creemos que vaya a pasar algo. No hay ningún responsable, es más, ni siquiera se reconocen como conflictos de interés. Tal vez, la apuesta pública es que aparezca otro escándalo para que los previos se nos olviden. Al parecer, nuestra memoria es de corto plazo. Por eso es importante recordar esas frases del secretario de Hacienda y del Presidente. Sus opiniones coinciden con la percepción generalizada, estamos de acuerdo. Pero hay una enorme diferencia. Ellos tienen las herramientas para cambiar esta percepción.

En otros ámbitos se ha visto cierta capacidad de reacción. Hace un par de meses se percibía que el incremento del déficit público, debido a la baja en el precio del petróleo, era un tema preocupante para las finanzas públicas del país. Algo hizo el gobierno. Ajustó su gasto. Mejora las expectativas. El gobierno está al pendiente de sus finanzas y toma medidas al respecto. ¿Qué se ha hecho con todo lo demás?
La confianza y las expectativas determinan la conducta de los inversionistas y de los consumidores. Si creemos que las cosas van bien, posiblemente ocasionemos que las cosas vayan bien. Los espíritus animales keynesianos son capaces de cambiar la realidad.

Hoy se publicará el índice de confianza de los consumidores. El dato correspondiente a febrero mostró un incremento respecto al año anterior de 6.8%. A pesar de ese incremento, en sus subcomponentes, la confianza en la situación económica presente disminuyó.
Veamos la información que hoy publicará INEGI. Se dice que lo que se no se mide, no se puede mejorar. Esperemos que midiendo la confianza, el gobierno se dé cuenta de las cosas que sin duda puede corregir.

*La autora es profesora de Economía en el ITAM e investigadora de la Escuela de Negocios en Harvard