Opinión

Recta final del año. Algunos aspectos fiscales personales a cuidar

José Luis Gallegos Barraza.

Integrante de la Comisión Fiscal del IMCP

De conformidad con la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR) es obligación de las personas físicas acumular en su declaración anual, la totalidad de los ingresos que hayan obtenido durante el año, sin embargo, en dicha declaración no es obligación acumular los ingresos exentos, algunos de estos son: los obtenidos por la venta de la casa habitación del propio contribuyente (con algunas limitantes de montos y plazos), los que se reciban por herencia, los donativos obtenidos procedentes de cónyuges, así como por ascendientes o descendientes.

Las disposiciones fiscales permiten que los contribuyentes personas físicas, puedan restar de sus ingresos acumulables del año algunas partidas conocidas comúnmente como “deducciones personales”; entre ellas se pueden citar: gastos médicos, dentales, hospitalarios, funeral, donativos, primas por seguros de gastos médicos, también se permite disminuir los pagos de colegiaturas; sin embargo, cada una de estas partidas tiene algunos requisitos y limitantes.

No obstante que la declaración correspondiente a 2014 debe ser presentada a mas tardar en abril de 2015, es recomendable que antes de que termine el presente año se tenga cuidado con algunos aspectos como los aquí mencionados.

Los pagos por honorarios médicos y dentales, así como los gastos hospitalarios, deben efectuarse para beneficiar al propio contribuyente, para su cónyuge o para la persona con quien viva en concubinato y para sus ascendientes o descendientes en línea recta; en caso de que los gastos de este tipo se hubieran efectuado para personas diferentes a las mencionadas no podrán restarse de los ingresos obtenidos. De igual forma, a partir de 2014, dichos pagos deben efectuarse con cheque nominativo del contribuyente, transferencias electrónicas de fondos, desde cuentas abiertas a nombre del contribuyente en instituciones que componen el sistema financiero.

Un aspecto muy importante a cuidar es evitar caer en la llamada “discrepancia fiscal”. Se cae en discrepancia fiscal cuando una persona física tiene compras, gastos y, en general, erogaciones, en un año de calendario, en monto superior a los ingresos declarados o los que le hubiere correspondido declarar. Estas compras, gastos y pagos pueden ser por cualquier concepto. Por ejemplo, si las compras de casas, gastos de viaje, pagos de tarjetas de crédito, etc., exceden a los ingresos formalmente declarados, entonces se está en el supuesto de discrepancia fiscal. En términos generales, puede decirse que la discrepancia fiscal se da cuando el estilo de vida de una persona física, en cuanto a bienes que posee, como casas, departamentos, automóviles, viajes, joyas, etc., no corresponde al monto de ingresos que declara en el año de que se trate, en donde esos bienes y gastos cuantificados en dinero superan los ingresos declarados; para ello, es factible hacer el análisis a lo largo de varios años y verificar la concordancia entre gastos e ingresos.

Para conocer el monto de los gastos, adquisiciones y, en general, erogaciones que tiene una persona física, las autoridades fiscales podrán utilizar cualquier información que obre en su poder, ya sea porque conste en sus expedientes, documentos o bases de datos, o porque haya sido proporcionada por un tercero u otra autoridad; por ejemplo, pueden proporcionar información a la autoridad fiscal para tales efectos, entre otros: los bancos, los notarios públicos, las empresas que venden automóviles, el registro público de la propiedad, tiendas departamentales, agencias de viajes, aerolíneas, etc.

Las autoridades fiscales federales, es decir, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) tiene la facultad de determinar ingresos omitidos para las personas físicas que se ubiquen en discrepancia fiscal. En términos generales el procedimiento es como sigue: el SAT notifica al contribuyente, el monto de las erogaciones detectadas, la información que se utilizó para conocerlas, el medio por el cual se obtuvo y la discrepancia resultante; el contribuyente contará con un plazo de veinte días para informar por escrito a las autoridades fiscales, el origen o fuente de procedencia de los recursos con que efectuó las erogaciones detectadas y ofrecerá las pruebas que estime idóneas para acreditar que los recursos no constituyen ingresos gravados para efectos de ISR; en su caso, acreditada la discrepancia, esta se presumirá ingreso gravado y se formulará la liquidación de impuesto que corresponda, considerándose como ingresos omitidos el monto de las erogaciones no aclaradas.

La LISR establece que el concepto de discrepancia fiscal es determinado por ejercicios fiscales, es decir, por años de calendario; ahora bien, ha de considerarse que las autoridades fiscales tienen facultades de revisar la situación fiscal de los contribuyentes de los últimos cinco ejercicios, pero estas pueden revisar hasta 10 ejercicios en los casos en que: el contribuyente no haya presentado su solicitud en el Registro Federal de Contribuyentes, no lleve contabilidad o no la conserve durante el plazo legal establecido, así como por los ejercicios en que no presente alguna declaración del ejercicio, estando obligado a presentarlas, entre otros supuestos.

Por otra parte, ha de tenerse presente que el monto total de las deducciones personales de los contribuyentes no podrá exceder de la cantidad que resulte menor entre cuatro salarios mínimos generales elevados al año del área geográfica del contribuyente ($98,243.40 para la Zona A y $ 93,104.20 para la zona B), o 10% del total de los ingresos del contribuyente; en esta limitante no se encuentran incluidos los pagos de colegiaturas ni donativos, cuyos conceptos tienen sus propios topes o limitantes.