Opinión

Recrudecimiento de la desaceleración


 
Ahora que se publicó el PIB del segundo trimestre del año, queda claro que se ha recrudecido la desaceleración económica en México. Creo que existen tres factores que hay que destacar al respecto: (1) analizar las tasas de crecimiento de 1T13 y 2T13 a la luz de los efectos calendario; (2) causas de la desaceleración (esperadas y no esperadas), y (3) cambio del año base del INEGI.
 
 
En cuanto a los efectos calendario, a simple vista no se percibe una caída en la tasa de crecimiento anual porque el PIB creció 0.6 por ciento en 1T13 y 1.5 en 2T13. No obstante lo anterior, recordemos que la tasa en 1T13 –que se calcula a partir de 1T12- estuvo influenciada negativamente porque marzo tuvo menos días laborales en 2013 respecto de 2012.
 
 
Esto se debió a que Semana Santa en 2013 cayó en marzo (1T) y en 2012 fue en abril (2T). En contraste, la tasa de crecimiento en 2T13 estuvo “inflada” por el mismo efecto, dado que abril de 2013 tuvo más días laborales que en 2012. Por lo que “corrigiendo” por estos efectos calendario, la economía mexicana creció 2.6 por ciento en 1T13 y sólo 0.2 en 2T13, lo que sí refleja el recrudecimiento de la desaceleración económica. Asimismo, la tasa de crecimiento de 2T13 respecto a 1T13 anualizada –ajustada por estacionalidad-, observó una caída de 3 por ciento.
 
 
En mi opinión, el PIB se ha desacelerado debido a cinco factores: (1) desaceleración de la manufactura en EU, que tiene un efecto directo en la producción manufacturera de México, así como en las exportaciones, particularmente hacia EU; (2) restricción fiscal de México, ya que reducir el déficit fiscal de 2.6 por ciento del PIB en 2012 a 2 por ciento en 2013 tiene sus costos; (3) fuerte caída de la industria de la construcción, principalmente debido a los problemas que han enfrentado las desarrolladoras de vivienda; (4) ajustes de inicio de administración, como cierto rezago en el pago a proveedores de los gobiernos federal, estatal y municipal durante el primer semestre del año (1S13), y (5) disminución en la producción petrolera, un asunto probablemente transitorio, pero que tuvo un impacto negativo en 1S13 (-0.5 por ciento respecto a 1S12).
 
 
Si bien anticipaba (1) y (2), las demás causas han sido choques adversos inesperados. Desde mi punto de vista, estos cinco factores han restado 1.6 puntos al PIB en este año. En este sentido, anticipo que la actividad económica en México –medida por el PIB- crecerá solamente 1.7 por ciento en este año, similar al pronóstico de SHCP, recientemente revisado.
 
 
Si llevamos a cabo una resta simple entre el crecimiento de 2012 de 3.8 por ciento y el impacto de los choques adversos anteriormente mencionados, que estimo en 1.6 puntos, nos queda 2.2 por ciento, por lo que hay un efecto negativo adicional de 0.5 por ciento que no hemos abordado. En mi opinión, éste se debe al cambio metodológico para estimar el PIB que llevó a cabo el INEGI la semana pasada, en particular la modificación del año base.
 
 
No tengo ninguna duda que nuestro Instituto Nacional de Estadística siguió al pie de la letra los cánones estadísticos mundiales para llevar a cabo el cambio de año base, que hasta la semana pasada había sido 2003. No obstante lo anterior, creo que haber escogido 2008 como nuevo año base no fue muy afortunado. 2008 fue un año atípico en el que comenzaba la crisis global de 2008-2009, cuyo reflejo se exacerbó en la segunda mitad del año (2S08). En este sentido, por ejemplo, la producción manufacturera cayó casi 3 por ciento y se perdieron cerca de 330 mil empleos formales en 2S08. El problema radica en que con el cambio de año base se modifican las ponderaciones de cada uno de los subgrupos que componen al PIB. Si este nuevo año base es atípico, entonces no necesariamente refleja la estructura de la economía actual.
 
 
En este sentido, destacan dos aspectos. Por un lado, México ha sido receptor de una gran cantidad de inversiones en la industria manufacturera, particularmente en el sector automotriz y aeroespacial en los últimos años. De hecho, con el año base anterior, la manufactura se estaba acercando al 18 por ciento del PIB. Sin embargo, al cambiar el año base a 2008, la ponderación de este sector se redujo de 17.5 a 17 por ciento.
 
 
Por otro lado, el uso de teléfonos celulares e Internet ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, por lo que podríamos anticipar que la ponderación del valor agregado que generan éstos en el PIB debió haberse incrementado y por el contrario, disminuyó de 3 a 2.7 por ciento. Si bien el INEGI había informado que el cambio de año base lo llevaría a cabo cada cinco años y el último cambio de año base fue 2003 –por lo que tocaría cambiarlo a 2008-, en lo personal, yo me hubiera inclinado por un criterio económico respecto de uno estadístico o a apegarme a una regla tan rígida. A pesar de esto, continúo optimista respecto al crecimiento del segundo semestre de este año, en el que veo una recuperación importante de la manufactura en EU, así como un mayor flujo de gasto público en México y por la continuación de la aprobación de reformas estructurales.
 
 
Director General de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte.
 
Twitter: @G_Casillas