Opinión

Reconstruir Michoacán

 
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Silvano Aureoles, virtual gobernador de Michoacán

El nuevo gobierno de Michoacán tiene un reto mayúsculo, no sólo en cuanto a seguridad y gobernabilidad, que ya sería suficiente; tiene que revisar integralmente su administración pública, sanear su hacienda, obtener los recursos suficientes para la reconstrucción productiva, mejorar el clima de inversión y recuperar la confianza ciudadana. El gobernador anterior, Fausto Vallejo, no supo gobernar, dejó un desastre en todos los espacios, no sólo descomposición social, inseguridad, violencia, incluso corrupción y complicidad con el crimen organizado. No tuvo buen gobierno, ni en las finanzas, ni en el control o la transparencia.

El resultado es patético, igual que su competitividad. El Imco, de Juan Pardinas, lo ubica en el lugar 31 de Sistema Político Estable y Funcional, uno de los campos del índice de competitividad de 2012, donde ocupó el lugar 27.

Vallejo declaró recibir una deuda de 27 mil millones de pesos, de los cuales uno de sus secretarios de Finanzas precisó que diez mil 500 millones correspondían a compromisos con proveedores, por lo que la deuda financiera era menor. Al mes de marzo de 2015, la deuda registrada es de 17 mil 198 millones de pesos, más 567 millones del FISE (bonos cupón cero). Esto es 87 por ciento de sus participaciones, y 4.2 por ciento del PIBE. En ambos casos por arriba de los promedios nacionales.

Encontrará Silvano Aureoles, el gobernador electo, que están afectadas sus participaciones, esto es que la Tesofe deposita por instrucciones de la entidad casi el 75 de las mismas en un fideicomiso de pago maestro, que regresa lo “que sobra” después de retener lo que corresponde al servicio de sus obligaciones financieras.

Para 2014, el servicio programado de su deuda ascendía a mil 801 millones de pesos, de los cuales 922 millones serían de amortización y 900 millones de pago de intereses. Si es así, y la deuda no crece durante su gestión, estaría pagando más de cinco mil millones de pesos sólo de intereses.

Pero cuidado con iniciar con una reestructura para reducir presión sexenal: siempre se reducen tasas pero se alarga el periodo de pago y por lo tanto las ganancias del agente de la reestructura y de los acreedores. Hay que valorarlo antes. Tampoco es opción más deuda.

Una de las primeras acciones de la comisión de enlace será determinar el monto de las deudas con proveedores, dadas las experiencias negativas en otros estados como Tlaxcala, donde los gobiernos que se van declaran no dejar deudas, pero dejan una “colota” con proveedores, generalmente locales.

Michoacán ha gastado más de lo que ingresa; sus ingresos corrientes dependen en más de 90 por ciento de las transferencias federales; sus ingresos propios son raquíticos; las participaciones, su principal ingreso propio, apenas recuperaron su nivel real de 2008 hace dos año. Encontrará fuertes presiones de gasto: déficit heredado del FAEB en educación básica, los pari passu serán un freno para sus planes, y un servicio de la deuda que ya pesa.

En suma, Aureoles no la tiene fácil, requiere no sólo gobernar con todas las fuerzas políticas de la entidad, también contar con el apoyo del gobierno federal, que lo tendrá, en una relación de respeto federalista.

Urgente será construir con los municipios un Sistema Estatal de Coordinación Hacendaria, donde no sólo se revisen las participaciones, también las transferencias condicionadas, la política de gasto y la transparencia. Las responsabilidades de ambos.

Sobra decir que deberá contar con gente experimentada, de preferencia no militantes partidistas, en los puestos claves para la operación correcta de la administración pública; funcionarios que no se sientan desde el primer día candidatos a “la que sigue”, ni académicos “recomendados”, que no conozcan la realidad.

Twitter: @davidcparamo

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