Opinión

Recomienda OCDE dar la espalda a microempresas

 
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Pymes

Olviden a las micro y pequeñas empresas que cuentan con un aporte insignificante a la actividad económica. Concreten sus políticas públicas hacia medianas empresas y startups que son, para el caso de las últimas, por definición, globales. Esa es la recomendación con la que simpatizan los grandes organismos como la OCDE, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Las empresas consultoras, los think tanks creen que es mucha lata tratar con tantas empresas de escaso aporte de valor a la economía y que en función de lo que se les invierte en tiempo y en recursos resultaría mejor dirigir esos apoyos en favor de las medianas empresas, más vinculadas con los grandes corporativos, mucho más sensibles a conceptos de innovación y profesionalización y con aporte a las economías mucho más notorios.

¿Cómo le queda el ojo a la distinguida o distinguido lector?

Talentosas y frías empresas de consultoría como la McKinsey & Co. Creada en 1926 por James McKinsey y dirigido hoy como director ejecutivo por Dominic Barton, concluyen que las políticas públicas en favor de las Mipymes y emprendedores deben de olvidar a las microempresas por el escaso valor que agregan a la actividad económica. Así de plano. Al carajo las microempresas y atendamos a las medianas y a las startups.

En México, según datos oficiales habría cuatro millones 926 mil empresas de las cuales 99.8 por ciento son micro, pequeñas o medianas, y de las microempresas hablaríamos de 97.5 por ciento del total.

Generan entre 72 y 77 por ciento del empleo formal, dependiendo de la fuente que se tome como referencia.

De no ser por el Inadem -es decir, México- organismos como la OCDE han estado ya tentadas en hacer una franca recomendación de que los países emergentes orienten mejor sus recursos en su complejo empresarial pequeño.

Dar la espalda a microempresas y la cara a las startups y a las empresas medianas con capacidades de innovación, en conclusión.

El asunto ha sido bien recibido por organismos como la OCDE pero en un intento que bien pudiera ser el último esfuerzo por tener sobre el escritorio el asunto de las microempresas, concedió a México la oportunidad de encontrar las herramientas necesarias para que el esfuerzo Promipe permita demostrar que sí hay un camino que incorpore a las microempresas a un escenario de innovación y contribución al crecimiento de la actividad económica.

México preside desde el último trimestre de 2015 el grupo de trabajo en favor de las micro y pequeñas empresas al igual que a los emprendedores.

Intentará México demostrar que es factible pensar en que se puede incorporar a las microempresas a un entorno de modernización y capacitación que les permita ser sostenibles al estar cada vez más cerca de la tecnología, las mejores prácticas y la innovación.

La incorporación de modalidades tecnológicas de muy bajo costo que permitan a las empresas capacitarse, incorporar herramientas para medir constantemente su productividad y acercarse a dinámicas de mejores prácticas, de tener éxito se extenderían como recomendación a otras naciones de América Latina.

México es considerado el país con mejores prácticas para micro y pequeñas empresas de toda la América Latina. No obstante,  para Alejandro González, coordinador general de planeación estratégica del Inadem, no se desea ser referente para la América Latina sino un referente mundial para las naciones emergentes.

Ya veremos si consigue México rescatar a las Mipes y reinsertarlas en el interés de la OCDE como recomendación de políticas públicas. Por lo pronto, en la mira está el trabajo de Rocío Abud del Inadem como aquel que pudiera hacer la diferencia entre dar la espalda a las Mipes o atenderles en un recurso de 'recuperación' a su aporte a las economías.

¿Cómo la ve?

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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