Opinión

Rebanadas

    
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¿Debes o no prestar dinero?

Por los últimos 30 años, el crecimiento económico de México ha sido reducido. Sin embargo, tengo la impresión de que esto es una ilusión producto del promedio. No quiero decir que los datos estén mal, o que la economía mexicana sea un éxito. Nada de eso. Pero creo que el promedio esconde mucha información, y por lo mismo nos puede llevar a tomar decisiones erróneas.

Creo que podemos entender mejor si partimos al país en rebanadas, en diferentes direcciones. Por ejemplo, mientras que tenemos cerca de 30 millones de mexicanos trabajando en la informalidad (en sus diferentes versiones: agricultura de autoconsumo, ambulantes, formales sin todas las prestaciones) cuyo ingreso promedia menos de dos salarios mínimos, los otros 40 millones prácticamente empiezan ahí, y en promedio casi llegan a cuatro salarios mínimos.

Por lo mismo, podemos rebanar geográficamente al país entre entidades, o regiones, en donde la formalidad es mucho menor al 40 por ciento nacional, que son las entidades más pobres: Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Hidalgo, Tlaxcala, Michoacán, y aquellas en el otro extremo: Nuevo León, Chihuahua, Baja California, Aguascalientes, Querétaro, Jalisco.

Podemos rebanar de otra forma, entre las actividades que tienen una gran dinámica, como son las telecomunicaciones, maquinaria y equipo (especialmente equipo de transporte), servicios financieros, y las que casi no han crecido en esos treinta años, como educación, salud, gobierno, servicios culturales y deportivos, servicios profesionales. Dejo aparte al campo, porque ahí también hay rebanadas por cortar, entre la agricultura de exportación (sobre todo frutas, verduras, legumbres), la que está tecnificada (granos para consumo interno) y ese autoconsumo que condena a seis millones de mexicanos a la miseria, porque su ingreso promedio no llega a medio salario mínimo.

En esta última rebanada hay un problema adicional, y es que mientras las actividades exitosas dan empleo a cerca de un millón de personas, las que no crecen, cada una de ellas, es superior a todas las exitosas: más de un millón de personas en salud, dos en gobierno y otros dos en educación, seis millones en autoconsumo.

Pero al promediar, toda esta diversidad desaparece para quedar en un punto que da la impresión de estancamiento generalizado. No es así, si aplicamos las rebanadas al mismo tiempo, podemos encontrar a un millón de mexicanos, en actividades exitosas, en estados del centro al noreste del país, con crecimientos anuales superiores al 6 por ciento. Y en otro segmento, a cinco o seis millones en diversas actividades de servicios, concentradas en el centro del país, que efectivamente no crecen. Y más allá, cerca de doce millones que cada año reducen sus ingresos en más de 5 por ciento, y que están mitad en autoconsumo, y un cuarto en servicio doméstico y en construcción de manera informal.

Cada grupo requiere cosas diferentes, que el promedio no deja ver. Medidas orientadas a quienes ya tienen éxito dejará a los demás en peor situación. Medidas que sólo atiendan a los de en medio (que son las más frecuentes), perpetúan el estancamiento. Y para el grupo en peor situación, sólo se piensa en asistencialismo. Por eso el promedio no resuelve nada, y sería mejor pensar en rebanadas.

Twitter: @macariomx

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