Opinión

Real estate turístico y los tiempos por venir

18 enero 2017 5:0
 
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Playa Palmilla, Los Cabos, Baja California Sur.

El futuro del turismo inmobiliario llama la atención por lo que está por venir más allá la coyuntura informativa, dirigida hacia Cancún y los eventos de inseguridad vividos en las últimas horas.

Es innegable lo que otros elementos como la fluctuación en el precio del dólar podría aportar de gran valor al interés de inversionistas en distintos destinos turísticos la competitividad.

Como es sabido, desde 2014 México registraba niveles no vistos en el sector turismo y hotelería, que dejaban en ese momento ingresos superiores a 16 mil millones de dólares. Eran tiempos en que la recuperación del negocio era evidente y se abría una indiscutible oportunidad con la llegada de inversión de iniciativas como Banyan Three Mexico Hospitality Fund, que anunciaba la creación de un fondo de inversión por 300 millones de dólares.

A esta iniciativa se vinieron sumando otras incursiones relevantes como las de cadenas hoteleras del orden de Hyatt, Hilton, IHG, Meliá, Grupo Real Turismo, Habita, Las Brisas, Vidanta, Posadas y AM Resorts, que según un recuento analizado por la firma de servicios inmobiliarios CBRE, representa inversiones por 3 mil millones de dólares el próximo trienio.

A decir de la empresa, el turismo de lujo ha sido uno de los de mayor crecimiento a nivel internacional y México era hasta mediados del año pasado, uno de los mayores receptores de turistas que consumen este tipo de infraestructura. Habrá que ver si con un dólar más caro, los modelos de negocios de grandes corporativos siguen alentando nuevas inversiones, en particular las orientadas a los destinos turísticos diseñados para atender la demanda de viajeros internacionales.

Basta decir que sólo Cancún y Baja California Sur tenían previsto para el lapso 2016-2019, 600 y dos mil millones de dólares de inversión extranjera respectivamente en el rubro de referencia.

Del otro lado, destaca en el mismo período el turismo de negocios y convenciones que en regiones como el Bajío que alentó inversiones por 123.8 millones de pesos en Querétaro y la integración en León de unas mil 193 habitaciones de 3 a 5 estrellas.

En ese mismo rubro destacan las cuatro mil 900 habitaciones en construcción que empezaron a incorporarse desde el año pasado al mercado.

Como en otros nichos del real estate, el mercado de capitales representado por área de especialidad como Fibra Hotel Fibra Inn, Grupo Hotelero Santa Fe y el componente de habitaciones que en proyectos de usos mixtos mantienen otros vehículos de inversión, se convierte en un detonador relevante del segmento turístico.

Ya desde 2005, directivos de distintos modelos de inversión de capital institucional señalaban la oportunidad en cobertura de servicios de alojamiento, que estaba llamando la atención de operadoras con estructura automatizada, marcas y productos específicos. Desde entonces se observaba una fuerte incidencia en la recuperación de los niveles de ocupación en ciudades con potencial de desarrollo.

De acuerdo con el sistema Datatur de la Secretaría de Turismo, de enero a agosto del año pasado el país registró 61.3 por ciento de ocupación hotelera en 70 destinos turísticos, equivalente a 223 mi 216 noches de hotel.

Es innegable que las visitas de turistas u el ingreso de divisas por viajeros internacionales, seguían alimentando al negocio inmobiliario turístico nacional. En particular el de Riviera Maya, Cancún, Los Cabos, Riviera Nayarit, Puerto Vallarta, Ixtapa, Acapulco y Ciudad de México, que en conjunto cuentan con 49 por ciento del total de la oferta hotelera nacional.

La perspectiva con que se analice la coyuntura, aderezada desde luego por el cambio de reglas de comercio por venir de Estados Unidos, serán fundamentales para ésta que sigue siendo una de las tres fuentes de ingresos, generación de infraestructura y empleos, además de uno de los principales receptores de inversión para el real estate mexicano.

Twitter:@claudiaolguinmx

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