¡Resucitó 'El Bronco'!
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¡Resucitó 'El Bronco'!

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¡Resucitó 'El Bronco'!

13/04/2018
Actualización 13/04/2018 - 9:58

Y estaba bien muerto. Se los juro. En el INE descubrieron que el mal que tenía era letal. No cumplía con las reglas impuestas para cualquiera que quisiera ser candidato independiente. Lo sabemos, eran durísimas, tanto que era más fácil hacer un partido político con jugosas recompensas. Si tienen dudas pregúntenselo a AMLO, quien fue mucho más listo y armó su propio partido que goza de un presupuesto así de gordo y canonjías de todo tipo. A Jaime Rodríguez Calderón se le despertó el apetito, aunque sabía que ser candidato presidencial era más un sueño que una realidad. Por eso y nada más por eso, se dedicó junto con algunos cuates a armar una triquiñuela. ¡Y que lo cacha el INE! Presentó, entre otras, 508 mil inconsistencias, 167 mil simulaciones, falsificaciones, desvío de recursos públicos, miles de fotocopias ilegibles. Sólo de muertos, de los que no resucitan, presentó más de 16 mil y muchísima papelería apócrifa proveniente de diversos estados, preferentemente del norte. Por supuesto, en el INE se dieron cuenta y le pidieron que se retirara. Pero contra toda lógica jurídica se le hizo el milagro, los magistrados del Tribunal Electoral no solamente no le impusieron un castigo, ya que había cometido un delito electoral, sino que lo premiaron. En el Tribunal Federal Electoral, cuatro magistrados sobre siete emitieron una resolución incontrovertible e inatacable: exigirle al INE que lo incorpore a la boleta electoral, ya que a Jaime Rodríguez, mejor conocido como El Bronco, no le dieron tiempo para rectificar sus revueltas y sancionadas trampas para arreglarlas, maquillarlas tal como él quería. Ahora es el segundo candidato independiente y el quinto que formal y legalmente aspira a que usted, con su voto, lo lleve a sentarse en la silla presidencial. Estamos ante un relato de ensueño, un prodigio que le envidiarían Andersen y los hermanos Grimm.

¿Qué nos ofrece? Nada que no hayamos escuchado antes. Más de lo mismo, pero en un lenguaje más llano que pretende ser auténtico: “No en todo, pero en ciertas circunstancias, le voy más a mi caballo que a mi vieja”.

Hay quienes dicen en Nuevo León que les conviene mucho más tenerlo como candidato presidencial que como gobernador, porque no ha cumplido con las promesas de campaña y su administración es un poquito menos que decepcionante. Pero, para los fines generales de la elección, su inclusión es disruptiva ya que mete en aprietos la estrategia del INE. El día 22 será el primer debate, el diseño que contaba con el consenso de los cuatro candidatos ahora presenta la disyuntiva de ampliar el tiempo para cada uno o recortar su participación, especialmente en las réplicas y contrarréplicas que se dan en cualquier debate. ¿Qué van a querer los participantes? El formato tendrá que cambiar y la estructura amenaza convertirse en algo más rígido y acartonado, pues a ello hay que agregar a tres conductores. En suma, serán ocho los copartícipes en dos horas. Se ve que lo ideal sería correr el tiempo hasta dos horas y media y, tratándose de algo trascendente para el país, irse a tres o cuatro horas. Esto se hace en países con mayor hondura democrática, como España, Italia, Holanda o Francia.

Ahora bien, nos damos cuenta que resucitar al Bronco es producto de una aberración jurídica imperdonable, pero políticamente ¿qué significado puede tener? Las lecturas son múltiples pero hay una que resalta en forma predominante: restarle votos al tabasqueño puntero en las encuestas. Todos sabemos que en el norte no es bien visto y que alguien de esos rumbos pudiera jalar una votación que, sin pretender ganar la elección general, pudiera hacerle un gran agujero. ¿Qué perspectivas reales tiene Jaime Rodríguez Calderón en Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz o Chiapas?

Sí, de esa materia grasienta, mal oliente y hasta repugnante se hacen los comicios, sobre todo cuando están en juego intereses descomunales.

El daño colateral, y muy importante, es la herida que se le hace a la credibilidad del Tribunal Electoral. Todo, absolutamente todo el proceso está comprometido en ganar confianza y certeza. ¿Consigue eso el mágico acto de resucitar al Bronco?

Dudo mucho lo hayan evaluado.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.