Opinión

Ratoncitos verdes…
en crecimiento

México está en la etapa final de la Copa del Mundo. De panzazo, apenitas, pero la escuadra azteca estará por tierras cariocas. Entre las 209 asociaciones que forman parte de la FIFA, México se encuentra entre las mejores 32, aproximadamente en último lugar.

Suena mediocre y lo es. Pero ese desempeño futbolero es estelar comparado con el alcanzado en la cancha del crecimiento. De 1981 (cuando acabó el último boom económico) a 2013, el país tiene un crecimiento acumulado en su PIB per cápita realmente patético: 18.2 por ciento. Esto es, lo que un tigre asiático alcanza con holgura en 2-3 años. El FMI tiene datos comparables para 135 países. De ese total, México ocupa la posición 105. Incluso en América Latina (región que suele representar nuestro mal de muchos y consuelo de tontos), se encuentra en la cola. Sólo Venezuela y Guatemala tienen crecimientos inferiores.

En crecimiento somos, sin duda alguna, los ratoncitos verdes. Hasta el momento, el jaguar o tigre azteca sigue sin asomar la cabeza (de rugir mejor ni hablamos). La racha se mantendrá en 2014. Técnicamente la Secretaría de Hacienda estaba en lo correcto esperando los datos del PIB al primer trimestre para corregir (esto es, reducir) el pronóstico para el año. Sin embargo, a nivel de opinión pública la espera fue desastrosa. Dio la impresión (quizá sustentada) que el gobierno peñista se rehusaba a aceptar una realidad que sucesivas cifras hacían evidente desde hace meses.

Por ello, cuando el crecimiento esperado por la SHCP pasó de 3.9 por ciento a 2.7 por ciento, pareció una derrota política. Más todavía combinado con el peculiar debate de si el país había pasado por una recesión en meses recientes. Los altos funcionarios de Hacienda se lucieron en estos días con sus declaraciones. Entre los argumentos más destacados estuvo, por supuesto, que México crecerá este año más que Estados Unidos y varios países de América Latina (el consuelo de los tontos, que en este caso no engañó a nadie). Para casos extremos, siempre se puede alegar que Siria o Ucrania están peor.

¿Qué hacer para crecer? De entrada, el gobierno no debe apanicarse o predicar consuelos. En muchos frentes va bien y tiene que profundizar. Por supuesto, debe mantener el ritmo de las reformas. Además, ahondar la integración comercial con Estados Unidos, como ha hecho en meses recientes, aparte de potenciar acuerdos como la prometedora Alianza del Pacífico.

Muchas reformas a nivel macro ya están, si bien las de energía y telecomunicaciones deben aterrizarse con cuidado. Además, falta el tejido fino para alentar productividad, inversión y consumo. En ese sentido, la reforma fiscal representó un desastre de corto plazo. Peña y su gobierno deben hacer de lado la soberbia (pecado recurrente del actual gobierno) y corregir con calma lo mucho que debe enmendarse de la, con diferencia, peor reforma económica.

Por otra parte, con un ejemplar de Doing Business del Banco Mundial en una mano, y el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial en la otra, ir removiendo los abundantes obstáculos que existen para que una persona pueda establecer o hacer crecer un negocio (empezando por las corruptelas en los tres órdenes de gobierno).

Asimismo, debe arrancarse una segunda ronda de reformas macro. Por un lado, una verdadera flexibilización laboral (sí, tocando la Constitución) y una nueva Ley de Inversiones Extranjeras, pues la actual acabará más parchada que una llanta vieja con todas las reformas recientes (y faltan sectores, como transporte aéreo y terrestre, por liberalizar). Sólo así podrá México aspirar a dejar a ser un ratoncito verde en materia de crecimiento, y realmente dar nacimiento al cacareado jaguar azteca.

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