Radiografía de la orden de no separar a los niños
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Radiografía de la orden de no separar a los niños

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Radiografía de la orden de no separar a los niños

22/06/2018
Actualización 22/06/2018 - 13:02

“El dilema es que, si eres débil, que es lo que algunos quieren, y si eres patéticamente débil, el país será invadido por millones de personas. Y si eres fuerte, entonces no tienes corazón. Es un duro dilema. Por eso mejor soy fuerte.” Donald Trump en una entrevista previa a su anuncio el 20 de junio, en que firmó una orden ejecutiva para detener la separación de los niños y padres en la frontera.

Alexander George, un estudioso del proceso de toma de decisiones en Estados Unidos, considera que hay tres modelos principales para explicar cómo los presidentes toman sus determinaciones . El jerárquico es el modelo que utilizó por excelencia Harry Truman (1945-1953). El ejecutivo se sitúa por encima del debate y consulta a sus asesores y miembros de su gabinete de una manera formal. El modelo colegial es asociado con John F. Kennedy (1961-1963), pues le fue de enorme utilidad para prevenir una conflagración global durante la crisis de los misiles, en octubre de 1962. Kennedy debatía de tú a tú con sus asesores y secretarios de una manera informal y con sentido de equipo. Finalmente, el modelo competitivo fue el favorito de Franklin Delano Roosevelt (1933-1945), quien gozaba con amarrar navajas entre sus secretarios. Permitía e incluso auspiciaba escaramuzas entre sus colaboradores.

Trump claramente utiliza el modelo competitivo. Y lo está llevando a situaciones extremas sin paralelo en la historia de Estados Unidos.

La separación de niños de sus padres en la frontera se convirtió en una poderosa crisis que empezaba a socavar la disciplina, rayando en miedo, que el mandatario ha logrado imponer a los republicanos. Por ejemplo, la senadora Lisa Murkowski (Republicana de Alaska) señaló, “administrativamente la secretaria de Seguridad Interna, el procurador general de justicia y el presidente, pueden actuar sobre esto mañana… una reforma legislativa es un camino, pero no el único. Otro ejemplo fue el de Laura Bush, la discreta exprimera dama de un presidente republicano (2001-2009), quien escribió un artículo en The Washingotn Post muy comentado, bajo el título, 'Separar niños de sus padres en la frontera me rompe el corazón'.

Es decir, el presidente se vio forzado a tomar una decisión difícil en la semana. Al inicio, el lunes, utilizó su estrategia recurrente de enfrentar las crisis -la mejor defensa es el ataque-. Esa es una táctica que aprendió de su abogado favorito, el tristemente célebre por embustero, Gary Cohn, en los años 70 y 80. De manera que Trump arrancó la semana literalmente envistiendo a los demócratas –su rechazo a las iniciativas legislativas migratorias están causando este problema.

Pero le llovió. No sólo de extraños, sino como ya comenté, de propios. Y se desarrolló un proceso de toma de decisiones muy ad hoc, pero ya con un patrón en la presente administración. Se forman bandos en su equipo con distintas soluciones y se vale de todo, desde filtrar a la prensa hasta mentir descaradamente.

En esta ocasión se formaron dos bandos: por continuar la medida y por frenarla.

Jeff Sessions, procurador general de justicia y Stephen Miller, asesor especial de la Casa Blanca, fueron los arquitectos de la separación y quienes encabezaban el bando para continuar con la medida. Se conocen muy bien. Miller fue el asesor principal legislativo cuando Sessions era senador y se han ganado la fama a pulso de racistas y antiimigración. Ambos diseñaron la medida como un escarmiento a los migrantes centroamericanos que llegan a pedir asilo o refugio desde la frontera con México. Su preocupación estribaba en que este segundo año de la administración los flujos de migrantes se han mostrado al alza.

Por el lado de frenar la medida emergió la familia presidencial que labora en la Casa Blanca –la esposa Melania, la hija Ivanka y el yerno Jared Kushner.

Los mejores aliados de Melania, Ivanka y Jared fueron los medios de comunicación y las redes sociales. El ruido que provocaron llegó a ser estruendoso y Trump acabó dando, a su manera, su brazo a torcer.

La decisión es cosmética. Ahora no los van a separar. Estarán detenidos juntos. La tolerancia cero seguirá. Vendrá una batalla legal soterrada pues se ve difícil que el capitolio actúe y logre una reforma migratoria postergada por 14 años.

El proceso de decisión para detener la crisis nos permite concluir que el modelo caótico y de competencia de toma de decisiones en la administración Trump, funcionó. Paró la crisis, no así la persecución a los inmigrantes.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.