El puño autoritario de Xi
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

El puño autoritario de Xi

COMPARTIR

···

El puño autoritario de Xi

27/10/2017
1
   

    

Xi Jinping. (Daniel Blanco)
,

Esta semana el Partido Comunista chino celebró su congreso quinquenal, con la participación de sus más altos dirigentes y con el objetivo de asentar las directrices políticas y elegir a los líderes que habrán de dirigir a los 1300 millones de chinos.

Este congreso se celebró justo a la mitad de los 10 años del periodo de Xi Jinping como secretario general del Comité Central del Partido Comunista y los últimos cuatro como presidente. La gran diferencia que, no causó sorpresa, fue que no se nombró un posible sucesor de Xi. Rompiendo la tradición, este congreso fortaleció la mano de Xi y le abrió la posibilidad de que siga gobernando indefinidamente.

Desde que asumió el liderazgo del Partido Comunista, Xi ha tomado medidas drásticas para fortalecer el papel del partido y el del propio ejecutivo tanto en la esfera política como económica. La centralización del poder en manos del líder no se veía desde la dirigencia de Mao Zedong (1943-1976). Las medidas para robustecer al partido y al Ejecutivo han consistido en el fortalecimiento del Ejército, el incremento de la censura, sometimiento de los activistas proderechos humanos y de quienes luchan por la libertad de prensa y desde luego, su iracunda campaña anticorrupción sobre los “no confiables miembros del partido”.

La tendencia política pos-Mao había consistido en prevenir la consolidación del poder en manos del líder, por lo que se impusieron límites de tiempo a los líderes y el retiro obligatorio de la clase política alcanzada una cierta edad. Todas estas medidas fueron contravenidas en el reciente congreso.

El miércoles pasado, Xi rompió los precedentes recientes partidistas al dar a conocer al nuevo liderazgo a través de un equipo de seis hombres –El Consejo Permanente del Politburó— en el que no se incluye a su sucesor, pues todos son mayores de 60 años. La medida acentúa la exclusión de la mujer de la alta política. El Politburó que es el segundo escaño de poder está compuesto de 25 miembros, y sólo hay una mujer, una menos que el período anterior.

También, al iniciar la semana, el congreso añadió el nombre de Xi y su ideología a la Constitución del partido: “El socialismo con carácter chino para la nueva era”. Esto es, Xi figurará al lado de los líderes fundacionales de la China contemporánea –Mao y Deng Xiaoping–. Esto le permitirá asegurarse que ningún ataque hacia él provenga del propio partido.

¿Qué significa esto para el futuro de China? La consolidación del poder en la mano de Xi más allá de 2022 crea gran incertidumbre, me explica Susan Shirk, la directora del Centro China del Siglo XXI, de la Universidad de California, San Diego. Además, la centralización política termina con la apertura política y muy probablemente pondrá un freno a la apertura económica.

En el terreno estratégico global, Xi no ha dudado en acelerar la modernización de las fuerzas armadas y fortalecer la presencia de China en el mundo, en especial en Asia, con novedosas propuestas como la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda, en la que pretende desarrollar infraestructura por la antigua ruta de la seda para acceder a Occidente.

La reemergencia del liderazgo autócrata en China es mala noticia para la gobernanza global del siglo XXI. El mundo se está literalmente llenando de autócratas. En Rusia, Vladimir Putin se ha consolidado como una especie de zar y ha sido implacable con sus rivales. El mismo fenómeno acontece en Turquía, país clave entre Occidente y Oriente, donde Recep Tayyip Erdogan gobierna a su antojo. En Europa han existido sustos como el de Marine Le Pen en Francia. Pero es innegable el avance de los extremismos de derecha emparentados con el nazismo. Y lo más peligroso está justo en nuestra frontera norte, en donde Trump está empeñado en gobernar sin ataduras. El tema a observar en Estados Unidos no es si Trump acaba con el TLCAN o edifica su muro fronterizo. Lo relevante es si un acontecimiento externo catastrófico, como una guerra o un ataque terrorista, le permitirá lograr un puño autoritario como el de Putin, a quien admira, o de Xi, a quien también está aprendiendo a admirar.

Para concluir, no dejan de llamar la atención las semejanzas del Partido Comunista chino y el Partido Revolucionario Institucional. Así como el partido bajo Xi está acabando con la apertura política y regresando a épocas de mayor ostracismo, el PRI de Peña está volviendo a prácticas del pasado, al dedazo y la compra de votos indiscriminada para permanecer en el poder.

Twitter: @RafaelFdeC

También te puede interesar:

TLCAN, colgado de reforma fiscal
Imagen para hacer México
Estados Unidos, doblegado

,

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.