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13/03/2018
Actualización 13/03/2018 - 0:10

Ser torero es el sueño de miles de jóvenes alrededor del mundo. La vocación llamada de los “últimos héroes de nuestro tiempo” es sin temor a equivocarme la más dura y difícil, pero precisamente por lo mismo, una de las más bonitas y verdaderas que existen hoy en este planeta.

La tauromaquia no ha estado exenta de evolucionar desde sus inicios, si bien está basada en mantener intacta una tradición —de ahí su fortaleza cultural y enorme arraigo social—, sí que ha tenido que obedecer a los cambios que visionarios han sido capaces de llevar a cabo; sin ir más lejos, la implementación del peto a principios del siglo XX es prueba fehaciente de esta siempre bien pensada evolución.

A la fiesta de los toros muchos la siguen viendo hacía el pasado; si bien de aquellos tiempos alimentamos el romanticismo y heroicidad de sus formas, tenemos forzosamente que adaptarnos a los nuestros. Es imposible tomar el paso vertiginoso de este siglo, ni queremos ni nos interesa; sí debemos aprovechar nuevas herramientas de difusión y promoción, pero sobre todo dar a conocer las virtudes y valores del espectáculo más real que existe. Aquellos que escriben (pero nadie les publica), no es lo mismo en redes sociales ponerte un pseudónimo —por lo general bastante cursi y ridículo— y estar opinando y pontificando, sin invertir ni un centavo en realmente hacer algo por la fiesta, pero sí dando opiniones absurdas, como adoptar estrategias de mercadotecnia de 1940, por ejemplo. Yo los invito a ir este próximo sábado a la Plaza México, en punto de las 13:00 horas, a presenciar las pruebas a novilleros que la empresa está llevando a cabo, sin ningún costo para los toreros, en una inversión económica importante con miras al futuro.

¿Qué puede esperar, amigo aficionado, el sábado durante la vacada? En principio vivir la emoción de la incertidumbre del toreo, la mirada llena de ilusión de más de 20 jóvenes que sueñan alcanzar lo que es casi imposible: ser figuras del toreo, eso de suyo ya es impresionante. Mis respetos a todos ustedes, toreros, pasen o no la prueba son ustedes ya hombres triunfadores, que apuestan por conseguir vivir su sueño y no soñar su vida.

En estas pruebas vivimos la base del toreo, el valor de un hombre ante el brío de —en este caso— una vaca brava, vieja, de las que ya han dedicado su vida heredando su bravura en el campo bravo, y que son adquiridas por la empresa a costo de carne. Los aspirantes no ejecutan la suerte suprema, la idea es verles las cualidades que pueden tener como toreros, el valor, la disposición y la afición. Las vacas salen algunas buenas, otras no tienen un pase (ya que recuerdan la vez que fueron toreadas), y otras desarrollan sentido de inmediato, obligando a los novilleros a mostrar su disposición y verdaderas ganas de ser, a cambio de las volteretas que hagan falta, los achuchones y los golpes. Es emocionante de verdad.

Los toreros son evaluados por un jurado de profesionales que están en disposición de encontrar las virtudes y potencial de los novilleros, en el entendido de que tienen carencias técnicas porque son nuevos y desgraciadamente no hay novilladas suficientes para que desarrollen oficio y se encuentren como toreros. Aquí la razón para estas pruebas, verles las virtudes y a los seleccionados darles todo el apoyo tanto en el campo —de la mano de toreros experimentados—, al mismo tiempo que ponerlos a torear novilladas en distintas plazas de la República, dependiendo el nivel taurino que tengan.

Este esfuerzo es inédito en la historia del toreo en México. Debemos todos sumar, entender el momento por el que atraviesa la Fiesta, y si de verdad amamos esta cultura, apoyar, que no es dar coba, es sumarse a sembrar la semilla hoy, para garantizar un futuro.

Frutos del apoyo de otros tiempos los vimos el domingo en la novillada, El Galo, José María Pastor y José María Hermosillo dieron una gran tarde de toros ante un estupendo encierro de Santo Tomás, cuyo ganadero es Sergio Hernández Cosío, sexta generación de ganaderos tlaxcaltecas, por lo que también en el campo bravo empieza a garantizarse el futuro. El domingo a las 16:30 horas, para la tercera, están programados Manuel Gutiérrez, Francisco Martínez y José Sainz, ante novillos de La Soledad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.