Opinión

Radiación para niños

La radiación se ha utilizado por más de 100 años para tratar pacientes y enfermedades, pero no siempre se ha hecho en forma segura y eficaz.

Antes de que tu hijo –un niño-, reciba algún tipo de radioterapia, la radiación oncológica que recibirá (la rama de la medicina relacionada con el diagnóstico y tratamiento del cáncer), se deberá adaptar cuidadosamente el equipo para estar seguros que el niño reciba un tratamiento seguro y preciso. La planeación toma en cuenta la ubicación correcta del cáncer evitando que la radiación toque órganos sanos.

La radioterapia se puede aplicar en dos formas: externa o interna. La mayoría de los cánceres pediátricos son tratados con radiación externa. Si el niño necesita recibir radiación externa, el campo de acción de la radiación se ubicará con precisión marcando el área en el cuerpo del niño.

El oncólogo de radiación es el médico que supervisa el tratamiento de radioterapia de tu hijo. El médico debe darte una receta donde aparezca la cantidad de radiación, los días que se dará y el tiempo de exposición. Cómo seguramente utilizará unidades de radiación ignoradas por ti, pídele que te las explique.

Cada tratamiento de cáncer es diferente para cada niño. La cantidad de radiación y la duración del tratamiento se basa en el tipo de tumor y la edad del niño.
Es deber del equipo médico comprobar antes del tratamiento que el equipo está en buenas condiciones de operación, al igual que la calibración de los instrumentos y los dispositivos de inmovilización para tener bajo control la posición correcta del cuerpo del niño. Es humano explicarle al niño y a sus padres que el proceso no causa dolor.

Antes del primer tratamiento visita con tu hijo el área de radiación y pídele al médico que les explique para qué sirve ese aparato y cómo va a ser colocado y el tiempo del proceso. Que juegue subiéndose a él.

Revisa el plan de radioterapia con tu médico precisando los posibles efectos secundarios. Pregunta qué se debe hacer para prevenir o tratar los efectos secundarios y las pruebas que se harán para controlarlos.

Siempre indícales a los médicos “todo cambio” que notes en tu hijo, como susto y preocupación. Tu hijo merece lo mejor de ti y de todo el equipo médico.

Fuente: CureSearch