Opinión

¿Quieres decidir si adquieres un seguro? ¿Se trata de un gasto o de una inversión?

 
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seguro

El drama de quienes son damnificados por los recientes eventos naturales en diferentes partes del país nos hace pensar en la urgencia de adquirir seguros, resolución difícil por la variedad de opciones; además, siempre estará el sentimiento de que fue una mala idea si no se ha utilizado.

Si lo valoramos como un gasto es probable que eliminemos la posibilidad, ya que no genera un servicio en forma inmediata. Es fácil suponer que existen cosas más importantes, pero debemos entender que está lejos de ser la compra de un producto, se trata de una cobertura.

Una cotización de un hombre de 35 años con un seguro puro por un millón de pesos costaría entre cinco y seis mil pesos anuales y el contrato se vencería a los 55 años. La esperanza de vida para esa persona es de 73 años, lo que hace improbable que llegue a usarlo; sin embargo, puede suceder.

En contrapartida, al darle un enfoque de inversión cuando tiene recuperación y calculamos el rendimiento, nos encontramos con que hay alternativas que generarían mayor ganancia. Pero tampoco es conveniente evaluar por completo de esta manera, porque lleva asociada la ocurrencia de un evento.

Otra cotización para un hombre de 30 años de edad, pagando por diez años ocho mil dólares anuales, le permitiría recuperaría a los 60 años 200 mil pesos, lo cual equivale a un rendimiento de 1.8 por ciento, que tiende a ser real al expresarse en dólares, además de haber obtenido un seguro dentro la duración de la póliza y con ventajas fiscales.

En todo caso, la resolución debe valorarse como una protección para que un evento catastrófico no afecte demasiado al patrimonio familiar y, aunque implique un costo, que sea manejable.

La recuperación representa una previsión sobre un recurso del cual se quiere tener la certeza que se contará con él al momento necesario. Por ejemplo, para las colegiaturas, la pensión, enfermedades o incluso una herencia.

Adquirir una cobertura es como pensar en el “¿qué pasaría si?”.

Sirve para dormir tranquilo en el corto plazo y saber que en el futuro, por muy complicado que éste sea, tenemos de una red de protección para contar con un bienestar mínimo.

Hay mitos buenos y malos alrededor de los seguros, tema que trataré en la próxima colaboración.

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