Opinión

Quieren manchar con
fuego las elecciones

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Marchas. (ilustración)

El principal peligro para el país en estas elecciones no es que gane tal o cual partido o candidato independiente. Eso va y viene. Lo importante es preservar la democracia y ésta se encuentra en riesgo en Guerrero y en Oaxaca.

Hay que defender la democracia, sí, pero también es preciso sopesar si entregarles todo a los violentos es la única alternativa para que haya elecciones.

La función del Estado en estos momentos es garantizar el ejercicio libre del sufragio para que la ciudadanía elija autoridades. ¿A cambio de qué? ¿Echar para atrás la reforma educativa y liberar secuestradores?
El gobierno de Guerrero llegó a un acuerdo con el Movimiento Popular Guerrerense en que se compromete a promover una ley de amnistía.
Suena bien si es para luchadores sociales, pero no es el caso.

Esta amnistía implicaría liberar a plagiarios, presos y en proceso, en virtud de una negociación política.

Además se acordó que ningún maestro pueda ser removido sin el aval de la CETEG, y que los egresados de las normales sean incorporados de manera automática al sistema estatal de educación.

Lo anterior implica anular la reforma educativa.

En Oaxaca la CNTE quiere lo mismo: abajo la reforma educativa y libertad a secuestradores.

Los miembros de la Sección 22 de la CNTE piden que los secuestradores de dos niños salgan libres. Para afuera quienes los plagiaron, los que los cuidaban en el cautiverio y los que negociaban el rescate.

¿Se les van a cumplir sus caprichos por el hecho de que están decididos a desatar la violencia?

La CNTE y la CETEG tienen capacidad de sobra para impedir elecciones. Los consejos distritales oaxaqueños se bloquean con un pequeño grupo de maestros. De ahí no salen boletas ni papelería electoral. Las queman y punto.

Van a buscar manchar con fuego estas elecciones.

Alguien tiene que garantizarle al funcionario de casilla que no le van a reventar una bomba molotov en la cabeza. Y que el votante podrá acudir pacíficamente a sufragar, que su voto será contado y la urna no va a ser quemada.

Corresponde al Estado brindar las seguridades para el acto supremo del proceso democrático, votar, o de lo contrario el Estado no sirve para nada.

Hay que negociar, en efecto, pero no se puede entregar la reforma educativa ni liberar a secuestradores.

En unos días conoceremos la capacidad de los funcionarios para defender la democracia. Esperemos que no sea necesario usar la fuerza, pero sin olvidar que el Estado es el único facultado para emplearla.

Twitter: @PabloHiriart

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