Opinión

¿Quiere un mundo estable? Busque otro

10 junio 2013 10:14

 
 
Vivimos tiempos que van a tener como sello distintivo la volatilidad financiera.
 
¿Quiere usted vivir en un mundo en el que las cosas son predecibles con un cierto grado de certidumbre? Pues tendrá que buscar
otro, porque en éste ya no será posible.
Va un ejemplo.
El primero de junio del 2012, el valor del dólar llegó a 14.40 pesos en el mercado al mayoreo y se acercó a los 15 en las ventanillas de los bancos.
 
Para el 9 de mayo de este año, el precio de la divisa norteamericana había caído hasta 11.98 pesos en el mercado interbancario. En menos de un año hubo una apreciación de casi 17%.
 
Hace algunas semanas hablábamos del superpeso y todas sus implicaciones. Pero bastó que el señor Ben Bernanke sugiriera la posibilidad de que la Reserva Federal modifique su política monetaria si la economía consolida su crecimiento, para que las cosas
cambiaran.
 
Entre el 9 de mayo y el jueves 6 de junio, hubo una depreciación del peso 7.7%.
 
Pero el viernes pasado, los datos de empleo no fueron muy buenos pues la tasa de desempleo volvió a crecer ligeramente y entonces el peso nuevamente se fortaleció en 19 centavos en un solo día.
 
Si alguien le asegura que las trayectorias de las variables financieras son pronosticables, es que no tiene suficiente información.
En México hay tres vectores que están influyendo sobre el comportamiento del dólar y de otros indicadores. El día a día que observamos tiene que ver con la forma en que se combinan esas tres fuerzas.
 
La primera tiene que ver con el comportamiento de las finanzas internacionales.
 
Se da por un hecho que alguna vez los bancos centrales y especialmente el Fed, tendrán que empezar a retirar la liquidez que han inyectado.
 
No está claro cómo ni cuándo va a ocurrir eso. Sin embargo, será casi inevitable que cuando suceda habrá el fenómeno que se denomina “fly to quality”, que va a producir una salida de dólares de México y va a presionar hacia arriba al valor del dólar.
 
Algunos piensan que no sería nada raro ver cotizaciones de la divisa norteamericana de hasta 15 pesos o más cuando esto suceda.
 
Otra fuerza tiene que ver con el efecto que tiene la economía norteamericana sobre nuestra industria. Si hay indicios de que se consolida la competitividad de la industria norteamericana nuevamente por efecto de la caída en los costos de la energía así como las reformas a los contratos laborales que se han llevado a cabo en los últimos años, va a ser una buena noticia para los exportadores  mexicanos.
 
Y mayores exportaciones de lasa manufacturas pueden fortalecer al peso.
 
El tercer vector tiene que ver con la posibilidad de concretar las reformas estructurales pendientes. Si la legislación secundaria de la reforma constitucional en telecomunicaciones, cuya promulgación será hoy, propicia realmente la competencia y los precios bajan; si adquiere viabilidad política una reforma energética que genere un efectivo mercado de hidrocarburos; si la reforma fiscal realmente le apunta a combatir efectivamente la informalidad, todo ello van a ser noticias que van a apuntalar al peso. Si ocurre lo opuesto van a debilitarlo.
 
Todo lo anterior hace complejo predecir con un margen razonable de certeza el comportamiento de las variables financieras. Por lo pronto, en el corto plazo, lo que más pesa son las finanzas internacionales. Lo que pase con el peso, la bolsa, el dólar, las tasas y demás, hoy va a depender prioritariamente de lo que los mercados interpreten de los signos económicos y de los dichos y hechos de los banqueros centrales.
 
 
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