Opinión

Quien tira primero, no siempre tira dos veces

 
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Branson.

La primera vez que una unidad GPS en un auto me preguntó entre tomar la ruta más corta o la más rápida, me sentí confuso. “¿No son lo mismo?”, pensé.

Lo cierto, por supuesto, es que en ocasiones una ruta serpenteante de 16 kilómetros por una autopista quizá tome 10 minutos, mientras que una ruta alternativa de ocho kilómetros a través de vías secundarias podría tomar tres veces más tiempo.

Desafortunadamente, en los negocios no hay dispositivos de GPS que grafiquen claramente el camino a seguir, pero a lo largo de los años he aprendido que la ruta más rápida rara vez es la mejor. Cuando se trabaja en el lanzamiento de una compañía o producto, puede ser tentador tratar de apresurar la llegada al mercado, pero a menudo es mejor desacelerar y corregir lo que uno está ofreciendo, probándolo, modificándolo y probándolo una vez más.

A lo largo de los años he aprendido que la ruta más rápida rara vez es la mejo

Incluso las compañías más exitosas ocasionalmente cometen este error.

En 2008, por ejemplo, mientras la competencia por ofrecer almacenamiento en la nube se intensificaba, Apple se apresuró a ofrecer MobileMe, un modelo de suscripción que prometía sincronizar todos los datos que los suscriptores almacenaran en todos sus dispositivos Apple. Pero el servicio tenía una falla importante: no funcionaba gran parte del tiempo. A Apple le tomó tres años de trabajo duro reconsiderar y crear iCloud, un servicio gratuito que Steve Jobs anunció orgullosamente en 2011.

Lo extraño fue que Apple tuvo que ponerse al corriente de nuevo. Los competidores de Apple en el espacio de la nube, notablemente Amazon y Google, habían navegado con pocas dificultades durante esos años, esencialmente, apegándose al camino principal, así que Apple pudo aprender de sus malas experiencias y recuperarse.

Piensa en esto de esta manera: cuando uno visita una ciudad nueva por negocios, rara vez llega a ver mucho más que el aeropuerto y el centro de la ciudad. Cuando la gente me pregunta lo que pienso de China, por ejemplo, me siento obligado a señalar que sólo conozco una pequeña parte de ese enorme país. Habitualmente tengo que expresar mi respuesta con un “Bueno, todo lo que realmente he visto ha sido Pekín y Shanghái, pero…”. Un turista que visita sólo Londres conoce poco sobre Gran Bretaña, y uno que sólo visita Nueva York y Los Ángeles tiene una mínima comprensión de Estados Unidos.

Uno necesita desarrollar un conocimiento sólido de su mercado, y tomarse un poco de tiempo para explorar las posibilidades de su producto o servicio, probarlo con clientes potenciales y pedir su retroalimentación, lo que dará una mucha mejor comprensión del terreno. Y si uno se adentra en algunos de los lugares poco conocidos, explorando algunas ideas inusuales que hayan surgido, tiene más probabilidad de detectar oportunidades que la competencia ha pasado por alto en su apresuramiento.

En Virgin Atlantic una vez cometimos un error similar durante nuestra batalla con nuestro archirrival British Airways. Queríamos ser los primeros en introducir una cama plana en nuestra clase ejecutiva, así que nos apresuramos a sacar un nuevo asiento.

Ahora bien, “plano” es un término interesante. Cuando digo que una puerta es plana, ustedes probablemente piensan en una superficie perpendicular, mientras que si digo que una cama es plana, automáticamente piensan en una horizontal.

El problema de nuestra presuntuosa “cama plana” era que aun cuando era plana, no era horizontal.

En nuestro apresuramiento por ser los primeros, habíamos tomado la ruta más rápida y desarrollamos un asiento que se convertía en una cama plana inclinada en un ángulo de 30 grados. A los pasajeros (incluido yo) les preocupaba que después de caer dormidos ¡se deslizarían! Y mientras nosotros nos apresurábamos para presentar nuestra nueva idea, British Airways había tenido noticia de nuestro nuevo asiento secreto y se tomó su tiempo para desarrollar una cama plana verdaderamente horizontal, adelantándonos.

Nosotros regresamos a la mesa de dibujo. La segunda vez, presentamos un nuevo asiento horizontal y una revolucionaria nueva configuración de cabina en espiga, y Virgin los volvió a aventajar. Pero ese apresuramiento por ser los primeros nos costó mucho. Fue una lección costosa, que nos recordó que hacer las cosas bien es mejor que presentar primero una idea nueva al mercado, pero muy mala.

Así que cuando estés lanzando un producto o servicio o trabajando en mejorarlo, recuerda la historia de la tortuga y la liebre. La ruta más rápida no siempre te llevará a la meta primero. Y si así sucede, el segundo podría resultar el verdadero ganador.

Twitter: @richardbranson

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