Opinión

¿Quién se chingó a Trump?

   
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trump comercio

“Tengo una demanda en el corrupto sistema judicial mexicano que gané y que, hasta ahora, no he podido cobrar. ¡No hagan negocios con México!”, escribió el hoy presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, en un tuit el 25 de febrero de 2015. Ante los hechos recientes, la victoria del magnate, este tuit cobra una relevancia inusual, casi casi un asunto de Estado.

¿Quién es el mexicano que se chingó a Trump? Este hombre puede ser héroe o villano, se le puede poner un altar o se le puede linchar y enviar su cabeza en una caja de detergente Roma a la Trump Tower con una tarjeta que diga: “Con los atentos saludos de Enrique y Luis. Suerte en lo que viene. Best regards”.

Si es cierto que el gobierno mexicano está preocupado sobre qué hacer para evitar el enojo o la molestia del monstruo que gobernará al país vecino, debiera empezar por arreglar ese penoso asunto que causó la furia de Mr. president. Ahora bien, ¿se trata de alguien que actuó solo? ¿Es un grupo cínico de inversionistas capaz de defraudar a magnates gringos? ¿O es un abogadillo dedicado a hacer trampas en los juzgados? Lo que sea, no parece cosa menor. Con razón tiene esa imagen de nosotros, no sólo criminales y violadores en su país, sino que contamos con un sistema judicial corrupto. Este puede ser un trabajo para SuperLuis, el hombre sobre el que se posan los ojos peñistas para contener la ira del gringo xenófobo, el que parece ser el único mexicano que ve con misericordia porque perdió su chamba por caerle bien.

Según referencias periodísticas, el presidente Trump y su familia trataron de hacer negocios en tierras mexicanas, tanto en Quintana Roo como en Baja California. Una nota de El Universal (25/02/15) dice que en épocas del gobernador Joaquín Hendricks (en ese estado más de la mitad se apellida o se llama Joaquín), los hijos de Trump eran invitados a los informes de gobierno. Planeaban “construir una marina y un campo de golf y en su plano original no eran 600 habitaciones sino tres mil”. Sería fácil localizar a Hendrix y preguntar qué pasó con los Trump y cuál fue el motivo de su enojo. Claro, si es que Hendrix no está prófugo como es la moda entre los exgobernadores.

Otra nota es del El País, (18/06/15) firmada por Luis Pablo Beaurgard, en la que se menciona claramente que el hoy presidente buscó desarrollar el “Trump Ocean Resort Baja, un exclusivo complejo residencia con 526 apartamentos que costaban entre 300 mil y tres millones de dólares”. Llegó la crisis y todo se volvió un problema que terminó en tribunales. Ahí se ventiló que el empresario “alquilaba su apellido por cuatro millones de dólares y un porcentaje de la ganancias” a diversos desarrollos. Total que nada se logró más que pleitos judiciales, en el que los demandantes y Trump llegaron a un acuerdo.

Pero queda la pregunta en el aire pues el hoy todopoderoso presidente se queja de que ganó una demanda ¿Quién se chingó a Trump que desató esa furia convertida en tuit? ¿Nos quedaremos con esa imagen ante el presidente norteamericano? ¿O mejor encontramos al sujeto, lo nombramos héroe nacional y lo ponemos al frente de las negociaciones del nuevo TLC? No está fácil.

Twitter: @JuanIZavala

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