Opinión

¿Quién puede explicarlo?

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Ceteg. (Cuartoscuro)

A veces uno se siente extranjero. Hay cosas que ocurren ante nuestros ojos y no logramos entenderlas, diríamos que es lo que frecuentemente ocurre cuando se visita un país lejano y del cual no se tienen ni muchas referencias ni suficiente información.

Veamos. El país sufre desde cuando menos un decenio la que pudiéramos llamar una invasión de bandas criminales. Pues bien, el gobernador de Morelos, don Graco Ramírez, en el corazón del Senado denunció antier que algunos de sus homólogos han caído en la “ilusión vana” de dejar operar a organizaciones criminales a cambio de que éstos controlen los delitos del fuero común. Dijo: “hay gobernadores que no lo quieren decir pero yo sí lo digo: bajo la oferta que nos hacen diciéndonos ‘te controlamos el delito del fuero común, pero déjanos actuar y te tenemos el problema resuelto y en paz’, eso es una ilusión vana en que han caído algunos de mis colegas gobernadores”. Graco Ramírez alertó de que “este fenómeno ya se da en al menos diez entidades penetradas por las mafias organizadas, las cuales se mueven a través de alcaldes o cabildos”. Añadió: “hay una evidente penetración”.

¿Quiénes son esos gobernadores, cuáles son esas entidades?

En otro orden de ideas, la CNTE y la CETEG, esas nomenclaturas que dicen estar formadas por profesores, se caracterizan no por emplear el método Montessori o el de Jean Piaget en sus clases, no. Lo que hacen desde hace meses es mostrar su desacuerdo con la reforma educativa; secuestran al menos 212 camiones repartidores de víveres y refrescos; toman carreteras y casetas de peaje; queman patrullas; incendian las sedes de los partidos PAN, PRI, PRD y PT; desalojan al personal y dejan en llamas tres palacios municipales; secuestran un aeropuerto; destruyen 29 cámaras televisivas de seguridad; pintarrajean las pistas y todo lo que encuentran a su paso; impiden a las autoridades electorales que realicen su trabajo de capacitación, los desalojan de sus recintos y los amenazan con el dicho que no habrá elecciones; amenazan con boicotear el cobro de impuestos; ahuyentan el turismo; provocan el cierre de negocios y en lo inverosímil, escudándose entre el dolor de los padres de los desaparecidos de Ayotzinapa, lanzan un par de camiones contra las puertas de un cuartel del Ejército.

Eso no ocurre en el centro de África ni en las montañas de Irak entre los miembros de la Yihad o guerra santa contra los infieles. Esto ocurre en Guerrero y en Oaxaca, dos estados que viven sustancialmente del turismo y cuyos niños y jóvenes están académicamente entre los más atrasados del mundo.

¿Qué enseñanzas pueden ofrecer esos autonombrados profesores?, ¿quién hace algo para impedir los saqueos, abusos de todo tipo y vandalismo?

Ahora, en irregularidades incomprensibles, el jueves 8 de este mes, 30 paterfamilias paralizaron durante cuatro horas la autopista México-Puebla.

Los manifestantes cerraron, en ambos sentidos, la vialidad a la altura del Eje 10 Sur para exigir se abra una calle adicional a una escuela cercana.

El contingente de 30 personas, tras amenazar que estarían todo el día, se desinfló y una hora más tarde sólo eran 21 y eso permitió a los automovilistas, combis, transportes públicos y camioneros pasar a cuentagotas. ¡21 manifestantes! El tráfico, de suyo difícil y lento, tardó tres horas en restablecerse.

A estos escenarios, podrían agregarse todos aquellos que tienen que ver con los pésimos servicios que nos brindan las compañías telefónicas, los bancos, las aseguradoras, los taxistas, las gaseras, los grandes almacenes y las corporaciones que cometen abusos sin que tengamos posibilidades eficientes para resguardarnos.

¿Qué está ocurriendo, quién puede explicarlo?

Twitter: @RaulCremoux

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