Opinión

¿Quién lo iba a decir?

    
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Ricardo Anaya

¿Quién lo iba a decir? El PAN de Ricardo Anaya está convertido en el AMLO de 2006. Ya impidieron la entrega del informe, impidieron la instalación de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y en cualquier momento se arranca a instalar un campamento en los carriles de Reforma.

¿Quién lo iba a decir? El PAN, en boca de su presidente, mandando al diablo a las instituciones.

¿Quién lo iba a decir? El PAN, presentándose en una de las instituciones que forjó, como lo es ahora el INE, para anunciar su alianza con el PRD, el partido que fundó Cuauhtémoc, que combatió Castillo Peraza, del que salió AMLO, el que le impidió el funcionamiento institucional a sus gobiernos. Ese es su aliado.

¿Quién lo iba a decir? El presidente del PAN no puede explicar el sentido de su voto reciente, porque se trataba de una “situación muy compleja”. Y tampoco lo pueden explicar ni su secretario general ni su vocero ni sus más allegados.

¿Quién lo iba a decir? El PAN pretende renunciar a su capacidad de elegir a su candidat@ para dársela a esa cosa amorfa que es el Frente.

¿Quién lo iba a decir? Los estrategas del PAN ya no están en ese partido, les hacen las directrices quienes siempre le han serruchado el piso, los que siempre lo han combatido.

¿Quién lo iba a decir? El partido que tenía su arma en la palabra, en el debate, ahora prefiere el amotinamiento, el letrerito idiota, el grito que encubre el anonimato.

¿Quién lo iba a decir? El PAN que, sin importar los costos, apostaba por las políticas públicas y por el orden institucional, ahora fomenta la anarquía y la consigna.

¿Quién lo iba a decir? El PAN, un partido en el que florecieron las ideas, ahora es un partido hashtags #FiscalCarnal #ElFrenteVa

¿Quién lo iba decir? Las palabras que más suenan en AN estos días son: 'expulsión' y 'traidores'. El estalinismo en un partido que nació y creció para evitar esa peste en nuestro país.

¿Quién lo iba a decir? El PAN, un partido en el que disentir fue su eje, ahora se mueve entre el ostracismo y la exclusión de quien lo hace.

¿Quién lo iba a decir? Un partido en el que sus líderes parlamentarios eran temidos por su oratoria y su capacidad política, ahora son personajes silenciosos, burócratas obedientes con mínima y hasta penosa capacidad para expresarse.

¿Quién lo iba a decir? El PAN, que llegaba a 2018 más competitivo que nunca, decide renunciar a la vía propia para ir en bola con un mamotreto político.

¿Quién lo iba a decir? La generosidad, concepto central en la vida de ese partido, ha sido sustituida por el odio y la ponzoña.

¿Quién lo iba a decir? El PAN ha terminado por reproducir los vicios de sus adversarios.

Cada líder imprime su estilo. Y este PAN, qué duda cabe, es el PAN de Ricardo Anaya.

Twitter: @JuanIZavala

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