Opinión

¿Quién debe ser el
padre de la cultura emprendedora?

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Inadem

El Inadem hace un esfuerzo especial para elevar el nivel de emprendimiento nacional y se enfoca de manera especial al apoyo que puede brindar a los jóvenes que consiguen niveles de innovación relevantes y se inscriben, por la calidad de sus emprendimientos, en las filas de lo destacado de las startups global.

Importamos o adaptamos modelos de promoción al emprendimiento que en el extranjero han originado éxitos de referencia mundial. Destacadamente se privilegia la posibilidad de adaptar a México el modelo de Israel, que es uno de los esquemas internacionales más exitosos.

Hasta aquí quizá pocos “asegunes” y no tan profundos en la veta estructural como el hecho de pensar quién debe ser el padre de la promoción emprendedora mexicana.

1. La responsabilidad de la promoción de la cultura emprendedora no es del Inadem por más que el Instituto disfrute del reto e intente superarlo. La cultura emprendedora no puede impulsarse sólo desde un dedo meñique de la estructura pública nacional. La cultura emprendedora es un reto de Estado y es responsabilidad conjunta de instituciones públicas, privadas, sector educativo nacional, público, privado, empresas y organizaciones no gubernamentales. Nos corresponde a todos en el país contribuir a que esta cultura se adopte por la ciudadanía.

2. El esfuerzo debe de ser a distintos niveles, debe permear en primer lugar en el gobierno, sensibilizando para crear una agenda que mejore el ecosistema; en la sociedad para que entienda el beneficio y el efecto multiplicador de la actividad para que desde el consumo de la población se beneficie a los emprendedores y a las Pymes, para apoyar en un proyecto de largo aliento que garantice mejores condiciones de negocios para todos.

3. Con todo respeto no todo es “Pepe y Toño” en los medios de comunicación. ¿Cómo impulsar la cultura emprendedora cuando aún se lincha al ejercicio empresarial en México? ¿Cómo esperar la maduración de la cultura emprendedora y de innovación cuando el ecosistema sigue esperando que sea el Inadem quien lo impulse y quien lo soporte financieramente con los escasos centavos disponibles en relación al presupuesto federal como conjunto?

Prueba de lo anterior puede revisarse en las demandas de recursos en relación a las posibilidades de apoyo que se tienen en las convocatorias en distintas categorías en las que el Inadem ha organizado su labor promotora.

¿Cómo esperar que el ecosistema pueda soportar el desánimo que ocasiona el que en una categoría de tantas se presentaron más de varios cientos de millones de pesos en solicitudes cuando el recurso que se tiene asignado en el renglón específico es de escasos 50 millones?

Hace cinco años afirmábamos que en México se vivía una “Revolución emprendedora” sin conocer lo que vendría un lustro después, un discurso más articulado, acciones específicas, más extendidas, incluso en muchos rubros más profundas, pero siempre surgidas desde un solo organismo, sin el apoyo consistente y serio del sistema educativo nacional, sin los recursos presupuestales suficientes, sin la voluntad de todos de ejercer ese recurso (ojo que lo ejerce el propio ecosistema) de manera honesta.

Un esfuerzo que no es apoyado como política de Estado corre el riesgo de producir más decepción que un cambio radical, disruptivo como cultura de emprendimiento que sea capaz de, en serio, impulsar nuevos cambios para el futuro de un México mejor.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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