Opinión

¿Quién aplaudirá a Peña por la baja en precio del gas LP?

 
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Gas natural

El culebrón del gas LP y la bajada de precios que de manera drástica ocurrió durante los últimos meses —y notoriamente esta semana con una reducción de 10 por ciento— es uno de esos sucesos que ponen a prueba la capacidad de los mexicanos para reconocer de manera contundente un beneficio directamente derivado de acciones del gobierno de Enrique Peña Nieto.

¿Cuánta gente reconocerá la labor del gobierno por la determinación de la Secretaría de Energía de instrumentar esta medida? ¿Cuántos tuits y menciones en Facebook está mereciendo? ¿Cuántas editoriales y menciones en radio y TV aplauden con contundencia esta reducción que beneficia a millones de consumidores?

En mi opinión, el efecto de acciones benéficas derivadas de políticas públicas se diluye en cosa de días porque en la sociedad mexicana está mal visto hacer un reconocimiento notorio y explícito a favor del gobierno. Ocurrió algo similar con las tarifas de larga distancia, que desaparecieron tras la entrada en vigor de la reforma en telecomunicaciones. La gente piensa que la reducción de precios ocurrió por arte de 'magia', y no como resultado de un diseño legal.

En esta historia del gas los medios de comunicación no ayudan, porque en lugar de cubrir, documentar y exhibir el beneficio de la reducción de precios, han enfatizado el diferendo entre la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado (Amexgas) y el secretario Pedro Joaquín Coldwell, quien fue muy contundente al afirmar que las gaseras estaban obteniendo utilidades tres veces mayores a sus costos y que a pesar de los descuentos que Pemex había otorgado solamente una empresa había bajado precios, lo que originó que las demás retuvieran una utilidad anormal.

Lo cierto es que en el diferendo entre gobierno y Amexgas, son más sólidos los argumentos del primero. La Amexgas ha dicho que sus miembros están listos para competir cuando los precios de este producto se liberen definitivamente el 1 de enero, pero también ha argumentado que la reducción de precios creará asimetrías que favorecerán a las empresas con mayores ventajas competitivas. La verdad es que suenan más sólidos los argumentos del secretario. Si esas empresas no tienen la fortaleza para recibir un impacto de reducción de precios en agosto, ¿cómo es posible que en cuatro meses sí puedan? Las empresas bien gestionadas debieron prepararse hace años, y las que no lo están mejor deberían venderse.

La reducción de precios de gas no tiene vuelta atrás a menos que suban los precios internacionales, lo cual no será pronto. Por ello más allá del pleito entre Amexgas y gobierno, lo destacado tendría que ser —y perdurar— que mucha gente debe estar agradecida con el gobierno de Peña por esta medida.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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