Opinión

Quedar bien con Roma aunque se jodan los mexicanos

 
1
 

 

Papa. (Cuartoscuro)

En el régimen constitucional mexicano, existe una parte en nuestra carta magna que consagra los derechos fundamentales a los que tenemos derecho todos los que nos encontremos en este territorio sin importar la nacionalidad, edad, sexo ni ningún otro tipo de condición que pudiera limitarles.

Estos derechos fundamentales –derechos humanos- son un conjunto de normas mínimas que se deben de respetar por el estado y que no pueden ser conculcados bajo ninguna circunstancia, salvo las que la propia constitución establece y con las modalidades que determina. Para empezar, el artículo veintinueve de la constitución es muy claro al enumerar los casos en que se puede recurrir a la suspensión de garantías y son en los casos de invasión, perturbación grave de la paz pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto. Así pues, de presentarse cualquiera de estas coyunturas, el Presidente de la República con aprobación del Congreso puede decretar dicha medida extrema, por tiempo limitado y debidamente fundada y motivada.

En nuestro país, no se recuerda en ningún caso que se haya hecho uso de esta disposición constitucional que tiene como finalidad, hacer frente a situaciones excepcionales. Se pensó en hacer uso de ella para combatir al crimen organizado en Michoacán y Tamaulipas, pero nadie tuvo el valor político de hacerlo incluso estando facultados para ello.

Sin embargo, parece que los constituyentes no previeron que en México, también se pueden “inobservar” los derechos fundamentales cuando hay una visita papal. Rara vez coincido con lo que se publica en un semanario denominado “Desde la fe” -que es órgano de difusión de la Arquidiócesis de México- por sus posturas intolerantes, reduccionistas y en ocasiones francamente imbéciles.

Sin embargo, cabe hacer mención que en su editorial de esta semana critican duramente los operativos de seguridad que rodearon la visita de Bergoglio por las afectaciones que se causaron a la ciudadanía, en lo que coincido. Según se dijo en diversos medios de comunicación, el Jefe del Estado Mayor Presidencial recibió una felicitación de parte de Peña Nieto por la estrategia de seguridad durante la visita papal. Me parece el colmo de la mediocridad y de la insensibilidad creer que una estrategia de seguridad puede ser exitosa pisoteando los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Un buen estratega de seguridad, lo que hace es que convivan el ejercicio de los derechos de la gente, con el mantener a salvo a visitantes y a población afectada. El pensar que cerrar calles a diestra y siniestra y dejar aislados a los ciudadanos durante horas es una exitosa maniobra de seguridad, es por decir lo menos una autocomplacencia patética. Hubo muchas personas que perdieron eventos, negocios, citas, escuelas, etc., como consecuencia de los cierres sin sentido y de manera totalmente arbitraria. El caso extremo fue el aeropuerto internacional de la Ciudad de México y sus alrededores, que fueron cerrados al tránsito desde las 6.30 cada día sin importar que existieran vuelos programados.

En este caso, simplemente no había paso. No había rutas alternas por lo que un número importante de personas perdieron vuelos. No hubo ninguna explicación, no hubo ningún reembolso. El razonamiento de la autoridad fue: que se jodan, ¿querían Papa? Pues entonces permitan que se violen sus derechos fundamentales. Es lamentable la pobreza de mente y la corta visión de autoridades, pero sobre todo, la permisividad ciudadana que no protesta ante violaciones tan evidentes del derecho de libre tránsito.

No se respetó ni una coma de lo que establece el artículo veintinueve, pero de facto hubo suspensión de garantías de libre tránsito. Ese es el respeto que en México se tiene por los derechos ciudadanos, mismos que son observados hasta que estorban y lo peor…a nadie le molesta. Se entiende porque estamos en el estado en que estamos.

Twitter:@carlosjaviergon

También te puede interesar:

¿Quién paga por la visita papal?

La tragicomedia en la aprehensión del Chapo

Que se aplique la Constitución…en los bueyes de mi compadre