Opinión

¿Qué tiene Fausto Vallejo?


 
 
La enfermedad --o enfermedades-- que aqueja desde hace muchos meses a Fausto Vallejo, el aún gobernador de Michoacán, es un misterio.
 
 
Es el secreto mejor guardado en tierras purépechas. Hoy le diré qué lo llevó al borde de la muerte.
 
 
El que fuera también tres veces presidente municipal de Morelia mostraba signos evidentes de sus problemas de salud desde que comenzó la campaña en busca de la gubernatura. La historia fotográfica de Fausto Vallejo da cuenta de cómo el paso del tiempo fue minando su salud.
 
Los esfuerzos de los médicos poco lograban. Los medicamentos no funcionaban. Los múltiples estudios a los que fue sometido encendían las alarmas: su vida estaba en riesgo.
 
 
Aún así, Fausto Vallejo fue elegido candidato del PRI y el Partido Verde Ecologista de México, y no tendría una elección fácil, más allá de sus problemas de salud. Enfrentaba, ni más ni menos, que a la aguerrida y respetada Luisa María Calderón, además hermana del entonces presidente Felipe Calderón, como candidata del PAN y Partido Nueva Alianza.
 
 
Un triunfo priísta se antojaba aún más complicado porque el estado tuvo dos gobernadores perredistas al hilo: Lázaro Cárdenas Batel, el nieto del ‘Tata’ Cárdenas y llamado como él, y Leonel Godoy, también del grupo de los Cárdenas, toda una dinastía allá en Michoacán.
 
 
El candidato del gobierno perredista de Godoy era Silvano Aureoles Conejo, apoyado por el PRD, PT y Convergencia, hoy Senador de la República.
 
 
Hay quien asegura que Fausto Vallejo fue el candidato del PRI porque sabían que perdería, a pesar de la gran popularidad de que goza, luego de gobernar tres veces la ciudad de Morelia.
 
 
También hay quien afirma que ‘dejó la vida’ en la campaña para ser gobernador de su estado, lo que siempre había soñado.
 
 
Fue una proeza física llegar al día de la elección aquel 13 de noviembre de 2011. Fausto Vallejo seguía bajo vigilancia médica. Se movía con dificultad y se agitaba con facilidad. La hinchazón de sus tobillos, signo de sus graves problemas renales, era grotesca, dicen. Su familia lo apoyaba, pero vivió en permanente angustia.
 
 
El triunfo contundente de Fausto Vallejo sorprendió a los mismos priístas. Todavía tuvo que soportar los intentos de desconocer el resultado por supuestas injerencias del crimen organizado en las elecciones.
 
 
 
Finalmente su triunfo fue validado y tomó posesión como gobernador. Sus males empeoraron hasta que ya no pudo más. Los especialistas médicos que lo atendían en la Ciudad de México daban pronósticos poco favorables.
 
 
 
Se especuló que padecía una enfermedad terminal. Se dijo que era cáncer. Finalmente, una grave falla renal. Nada se confirmaba a los medios de comunicación.
Hoy puedo informarle que Fausto Vallejo sufrió una falla orgánica múltiple. Requería con urgencia de trasplante de hígado, de riñón y de intestino. El pronóstico era fatal.
 
 
Ninguno de los especialistas que lo atendieron en México se atrevió a hacer un trasplante múltiple de órganos. Significaba un reto mayúsculo. No solo por los riesgos propios de una intervención de ése calibre y por la dificultad para conseguir un hígado, un riñón y un intestino en un país con una consciencia casi nula de la donación, sino porque la condición física del paciente no era la óptima y, además, se trataba de un gobernador.
 
 
Se tomó la decisión de trasladarlo a un hospital de Chicago, Estados Unidos. La poca información que se sabe de su círculo más íntimo es que fue operado con éxito y se recupera poco a poco, pero se duda que vuelva al trabajo.
 
 
Hasta el lunes.
 
 
 
Twitter: @cachoperiodista