Opinión

¿Qué tanto urge revisar el Sistema de Ahorro para el Retiro?

 
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IMSS. (Cuartoscuro)

Esta semana, el secretario de Hacienda Luis Videgaray declaró que se está pensando revisar el SAR a efecto de que los trabajadores puedan acceder a una pensión digna. ¿Qué tan urgente es esta revisión?

Hace unos días, la presidenta Bachelet en Chile, primer país en el mundo en experimentar el sistema de cuentas individuales de contribución definida para las pensiones, anunció una importante reforma al sistema de las AFP (Afore) y de las pensiones, como resultado de una importante protesta social por la insuficiencia del sistema previsional chileno que parte desde su nacimiento de aportaciones equivalentes a 10 por ciento del salario, y que está produciendo pensiones para los ya retirados equivalentes al 38.5 por ciento del salario último en promedio. La pretendida reforma busca entre otras cuestiones elevar las aportaciones de los patrones en cinco puntos para llegar a 15 por ciento del salario.

En comparación, el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) mantiene desde sus orígenes en 1997 una base de aportaciones de 6.5 por ciento del salario. De éstas, una parte se va a la cuenta del Infonavit y la otra se va a la cuenta individual del trabajador a su Siefore.

Aún cuando hoy en día el SAR cuenta con más de 2.8 billones de pesos administrados por las Afore, equivalentes a más de 15 por ciento del PIB y que los rendimientos de estos recursos no han sido nada despreciables (10.7 por ciento anual promedio acumulado) el sistema actual es a todas luces insuficiente para poder soportar el otorgar una pensión digna a los trabajadores en su retiro en el futuro.

A pesar de que ha ocurrido una notable reducción en las comisiones que cobran las Afore, desde 30 por ciento de la aportación (comisión sobre flujo) cuando empezó hasta 1.07 por ciento de comisión sobre saldo que se cobra actualmente en promedio, las comisiones siguen siendo muy elevadas a la luz de los estándares internacionales.

Otro de los graves problemas, que no se ven a primera vista radica en el régimen de inversión a la que están sujetas las Siefore hoy en día. A pesar de que hace algunos años se implementó el concepto de fondos de ciclo de vida en las Siefore, lo que se reflejó en la creación de las cinco clases de Siefore actuales, la principal diferenciación en el régimen de las mismas es el porcentaje máximo de inversión en instrumentos de renta variable; pero resulta que la mayor proporción de los portafolios está invertido en instrumentos de deuda del gobierno federal a tasa fija.

En el mundo desarrollado, los portafolios de los fondos de pensiones invierten un mínimo de 60 por ciento en acciones, y su régimen de inversión normalmente les permite invertir en una amplia gama de instrumentos de cobertura para sortear las fases de alzas y bajas en los precios de las distintas clases de activos.

No sólo el problema de las pensiones en México se circunscribe al sistema de las Afore. Existe un pasivo contingente mucho mayor en el conjunto del país.

La mayoría de los estados no cuenta con fondos de pensiones debidamente fondeados, para poder cubrir sus pensiones futuras. Las universidades públicas tampoco.

Las empresas productivas del estado Pemex y CFE son otras entidades que no tenían este pasivo debidamente cubierto, con pasivos que llegaron a valuarse en billones de pesos, y recientemente han tenido que renegociar con sus sindicatos nuevas condiciones.

El IMSS como patrón también tenía un agujero negro en su sistema de pensiones para cubrir más de 300 mil trabajadores en activo, y más de 100 mil pensionados en curso. Esta fue una de las primeras entidades en avanzar en las negociaciones con su sindicato para hacer reformas para los trabajadores de nuevo ingreso.

La reforma al sistema de pensiones del ISSSTE podría considerarse una buena reestructura, al partir de aportaciones equivalentes a 11 por ciento del salario, y cobrando (Pensionissste) la comisión por saldo más baja del mercado: 0.80 por ciento anual.

Por último, desde 1980 la Ley del Impuesto sobre la Renta contempla la posibilidad de que mediante cuentas especiales los individuos aporten voluntariamente a su cuenta individual de retiro, y puedan deducir sus aportaciones en su declaración anual, bajo ciertos límites, lo que se puede hacer mediante su cuenta de ahorro voluntario en su Afore, mediante compañías de seguros, y mediante casas de bolsa autorizadas. ¿Cuántos individuos aprovechan esta opción? Muy pocos. Como se puede ver, parece que esta revisión urge.

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