Opinión

¿Qué sugieren las cifras de comercio de México respecto a la reactivación económica?

Las cifras de balanza comercial de mayo resultaron bastante oportunas para analizar el estado del proceso de recuperación de la actividad económica local. Éstas confirmaron que la recuperación parece comenzar a generalizarse más allá de la reactivación de la demanda externa y en diversos rubros de la demanda interna como el consumo y la inversión.

Desde un enfoque del estado de la demanda externa. Resultó muy positivo el observar que las exportaciones manufactureras continuaron avanzando de manera robusta a un ritmo anual de 7.3 por ciento (ajustado por estacionalidad y efectos calendario) en mayo.

La reactivación de la demanda externa parece tener un énfasis en una de las actividades más relevantes de nuestra industrial local, aunque la reactivación parece también extenderse más allá de un solo sector.

En específico, el sector automotor mostró un sólido desempeño al avanza a un ritmo de 12.4 por ciento anual, mientras que otros tipos de manufacturas hicieron lo propio en casi 5.0 por ciento.

También muy relevante respecto al comportamiento de la demanda externa es el observar que los envíos de México al resto del mundo (a pesar de significar menos de 20 por ciento del total de nuestras exportaciones) ha venido mostrando un claro repunte (5.0 por ciento anual).

Cabe destacar que la desaceleración y posterior contracción anual de este componente (exportaciones a países distintos a Estados Unidos) explicó la mayor parte de la desaceleración de las exportaciones no petroleras de México el año pasado.

En lo que respecta a la dinámica de la demanda interna, el comportamiento de las importaciones sugirió también una mejoría. Por una parte, las de bienes intermedios continuaron reflejando el repunte industrial, mientras que las de consumo sugieren que la recuperación del consumo privado continúa en marcha a nivel local. Sin duda dos rubros de reactivación importantes con una variación anual cercana a 6.9 por ciento en ambos caso.

Aún más significativo resultó el repunte de las importaciones de bienes de capital, las cuales habían extendido su debilidad hasta abril, ubicadas en terreno negativo en términos de variación anual. El mayo repuntaron a un ritmo anual de 3.6 por ciento, sugiriendo la reactivación de la inversión a nivel local. Otro rubro de la demanda interna que también había tardado en sugerir mejoría.

Así, en general el comportamiento de las exportaciones y las importaciones no petroleras en mayo apuntaron en dirección hacia un sostenido proceso de recuperación tanto de la demanda externa como de la interna. Sin duda, es la reactivación de esta última lo más alentador, dada la lenta recuperación que había mostrado en los primeros meses del año.

Desde luego, la recuperación económica en marcha no está exenta de riesgos. No obstante, las cifras más oportunas (en este caso de comercio) muestran sin duda un balance positivo que apunta en la dirección correcta. Así, los riesgos a la baja sobre la actividad económica local parecen acotarse a los mejores datos locales, aunque el ritmo de recuperación todavía luce lento y sobre todo concentrado en la segunda mitad del año.