Opinión

¿Qué son las Sofom y por qué quieren regularse?

 
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Sofomes y centros cambiarios

Hablar sobre el pasado puede implicar a veces hablar de tiempos mejores o todo lo contrario: el presente es mucho mejor. Las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple pueden encontrarse perfectamente en esta disyuntiva.

A más de una década de que las Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Sofol), arrendadoras, factoraje, fueron obligadas a desregularse —ya que es algo en lo que no estuvieron de acuerdo; de hecho, algunas se integraron a grupos financieros y las más grandes migraron hacia bancos—, el tema de volver a regularse sigue más que vigente.

El fin de semana se llevó a cabo una vez más el congreso de la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (AMFE), en donde el tema principal fue la regulación de los intermediarios financieros no bancarios. El congreso fue dirigido a todos los intermediarios financieros no bancarios y a las empresas fintech que han proliferado recientemente.

Interesante resultó la postura de Jaime González Aguadé, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), ya que al iniciar su discurso fue tajante al aclarar que él nunca estuvo de acuerdo en la desregulación de las Sociedades Financieras de Objeto Limitado, las Sofol, para crear la figura de las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofom) que, vale la pena recordar, realizó el exsecretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, en el sexenio de Vicente Fox, y que estuvo en gran parte a cargo del diseño José Antonio González Anaya, hoy director general de Pemex.

El mensaje fue el regreso gradual a la regulación del sector financiero no bancario, principalmente de las Sofom no reguladas, que si bien se hizo una depuración al realizar un proceso de registro ante la Condusef, para bajar de tres mil a mil 500, la realidad es que una gran cantidad de ellas cambiaron su razón social a una sociedad anónima para evitar la supervisión oficial, y otras, de plano, se ampararon para poder seguir operando como Sofom, pero sin contar con el reconocimiento del organismo que preside Mario Di Costanzo.

Hasta parecía un déjà vu. Eran regulados y los desregularon contra su voluntad. Recordemos que antes eran las Sofol que competían de tú a tú con los bancos, y ahora nuevamente se habla de que puedan regresar a ser reguladas. El cómo hacerlo es el detalle.

Con la desregulación se enfrentaron una vez más al problema de falta de acceso al crédito de la banca de segundo piso, por lo que la gran ausencia —de acuerdo al consenso de los participantes en ese congreso— fue la falta de una propuesta nueva de la banca de fomento para fondear a los intermediarios no bancarios. Incluso, el panel sobre este tema pasó sin pena ni gloria.

Enrique Bojórquez, presidente de la AMFE, lo ilustró muy bien, al señalar que el fondeo de las afiliadas —que son las Sofom y entidades especializadas más grandes del mercado— registró el mayor crecimiento de 2013 a 2016.

Paradójicamente fue el de la banca comercial en 65 por ciento, seguido por el del mercado de deuda de 59 por ciento; los préstamos de otros organismos con 30.5 por ciento, y por créditos de instituciones de la banca de desarrollo y de entidades de fomento en 11.25 por ciento.

Ahora sólo esperan que en un futuro no muy lejano sean nuevamente reguladas, porque tampoco hay mucho interés en convertirse en bancos. Como fue la idea original, al crear las Sofom pocas Sofol y Sofom optaron por migrar hacia esa figura. El mejor esquema, aunque no parezca —consideran—, puede ser el del pasado. Claro, con ajustes acorde al mundo actual. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

Twitter: @JLeyvaReus

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