Opinión

¿Qué significa el desempleo?

19 noviembre 2013 5:2

 
El desempleo sigue elevándose y llega ya a los 2 millones 700 mil personas. La razón es muy sencilla; el aparato productivo es incapaz de crecer a un nivel suficiente para soportar la oferta de trabajo. Las consecuencias van más allá de un simple número y provocan serias distorsiones sociales.
 
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México está en el cuarto lugar con menor desocupación; sin embargo, lo están comparando con naciones cuya población tienen mayor riqueza y cuentan con seguro de desempleo. En cambio, internamente es imposible dejar de laborar por mucho tiempo, porque está ausente el ahorro y falta respaldo oficial.
 
 
Las repercusiones son inmediatas y generan un círculo vicioso. El primer aspecto obvio es la pobreza que también ha ido en ascenso, pues bajo un enfoque de libre mercado, es a través del trabajo como se logra distribuir el beneficio del crecimiento económico.
 
 
Por supuesto, las causas de la pobreza son multidimensionales, pero mientras las personas carezcan de una forma de ganarse la vida, no hay política de Estado que permita avanzar. Por ejemplo, la mayor cargar fiscal a los contribuyentes cautivos es producto de esta realidad, al ser cada vez menos personas quienes sostienen a un aparato público de una población en aumento.
 
 
Está la frustración de los ninis, jóvenes que ni estudian, ni trabajan. Muchachos profesionistas que no encuentran un lugar donde laborar y de ahí se recrudece la situación financiera de las familias que seguirán sosteniendo a sus hijos.
 
 
De hecho, a mayor nivel de instrucción se complica el escenario y da paso a la subocupación, personas sobre capacitadas para realizar sus actividades, porque finalmente deben conseguir un ingreso a costa de su realización personal.
 
 
El paso lógico en un país sin plazas suficientes y una pobreza lacerante, es la violencia y la inseguridad. Las mafias se nutren de los muchachos sin esperanza de tener una vida digna. Sencillamente, en la semana pasada se daba a conocer que este factor cuesta entre 8 y 15 por ciento del Producto Interno Bruto.
 
Un mercado laboral en donde la demanda se reduce, conduce a la reducción del salario real; por tanto, sufren los que están sin ocupación y también quienes logran un puesto, al ser contratados con ingresos menores.
 
 
En este entorno, la productividad y la competitividad se ve mermada, pues la capacitación se da en el ámbito de las empresas. Así, la globalización es una carga pesada de llevar desde una perspectiva de mano de obra calificada.
 
 
Dejemos en claro que esto va más allá de un fenómeno coyuntural y arrastramos ya décadas de un rezago del aparato productivo para dar empleo, generando una creciente economía informal que en nada abona al desarrollo de México.
 
 
Las autoridades muestran tibieza en las estrategias de un problema que provoca a muchos otros y consume las posibilidades de alcanzar un mayor bienestar.
 
 
Email: atovar@finanzasparami.com
 
Twitter: @finanzasparami
 
www.finanzasparami.com