Opinión

Que se suba el sector de la educación a la revolución emprendedora

En 2008 se inició formalmente un esfuerzo federal para “cambiar el chip” entre los jóvenes mexicanos invitándoles a contemplar al menos el sendero del emprendimiento como uno posible en sus vidas. Nacieron las “Caravanas Emprendedoras”.

La entonces Subsecretaría para la Pequeña y Mediana Empresa realizó a lo largo de varios años este esfuerzo, dando por terminada la iniciativa en 2013, con un total de 97 caravanas en las que se dictaban conferencias a los asistentes, existía un área de exposición de casos de éxito locales o estatales, desplegaban sus fuerzas de promoción incubadoras de la ciudad, estado o región y las propias autoridades locales, estatales y federales confluían para promover la práctica de emprendimiento. Había también talleres, juegos dinámicos, simuladores de emprendimiento, premios a participantes e incluso se cerraba el evento con un concierto musical regularmente.

Ese ejercicio tuvo una inversión importante pero mucho más costoso resultaba el no hacer nada en un país con siete millones de jóvenes sin oportunidades de empleo o de estudio.

El ejercicio inició como dinámica “piloto” en 2006 pero oficialmente arrancó en 2008 con nueve caravanas y 13 mil asistentes (redondeo las cifras); en 2009 fueron 30 eventos con 85 mil registrados; en 2010 fueron 20 al igual que en 2011 y sumando ambos años fueron 114 mil asistentes; en 2012 fueron 18 dinámicas y el total de estudiantes y emprendedores impactados entre 2008 y 2012 fue superior a 261 mil mexicanos.

Las mejores Caravanas Emprendedoras fueron en lugares en donde la autoridad federal al lado de la estatal y de la ciudad, con apoyo de la iniciativa privada local y de centros educativos de la zona, trabajaron de manera conjunta. Entre las mejores destacaron siempre Tlaxcala; de manera muy puntual, Durango; en la administración previa a la de Ángel Aguirre, en Guerrero, se hicieron eventos muy relevantes en Acapulco; destacaban Tabasco y Veracruz; Oaxaca y Puebla fueron constantes; el Estado de México tuvo lo suyo.

Cabe mencionar que en Guerrero, durante la administración de Zeferino Torreblanca, se juntaban tres eventos en el Centro de Convenciones de los cuales uno era la Semana Pyme que contaba con presencia regional, siendo hasta 2012 la Semana Pyme más exitosa del país. En su primer año de gobierno Ángel Aguirre, en su miopía, canceló el ejercicio este evento multiforos.

Hubo caravanas en toda la República y en varias sedes se desarrollaron varios eventos de estas dinámicas a petición de parte.

En este año -que el columnista recuerde o haya sido enterado por los organizadores- se desarrollaron eventos de Campamentos Emprendedores en Hidalgo, Veracruz, Quintana Roo, Puebla, Estado de México, Oaxaca y Sinaloa. Seguramente habrán habido muchos más, en buena parte del país, donde el esfuerzo por abrirle la puerta del emprendimiento a la población, particularmente a la joven de edad y de actitud, han tenido lugar con resultados que es difícil de seguir por la distancia existente entre la asistencia a estos eventos y la disposición a iniciar un proceso emprendedor, iniciar una empresa, o acercarse a una incubadora para intentar concretar un negocio.

Lo que consta a quien escribe es que el éxito de estos eventos está directamente relacionado con la forma en la que las distintas instancias anotadas antes trabajan de manera conjunta en promover los eventos y llevar a ellos tanto a estudiantes de distintos grados escolares (preferentes los niveles técnicos, preparatoria terminal y licenciaturas) como a empresarios.

Pero no es poco común ver que a estos esfuerzos se llevan a estudiantes acarreados y en no pocas ocasiones a estudiantes de nivel de secundaria que están más dispuestos “al desmadre” y “la chorcha” que a interesarse en el tema del emprendimiento y asumirlo como una opción “por si acaso”.

No es que los estudiantes de secundaria no merezcan estos temas, pero sí el planteamiento temático y de forma tiene que ser muy distinta a la que se recomienda para un estudiante de niveles superiores.

En países como Japón o Corea, pero también en varios de Europa, desde preescolar se imparten dinámicas de actitud emprendedora. En los niveles básicos se refuerzan estos ejercicios con dinámicas y materias para posteriormente llevar ya formalmente estos contenidos. En las licenciaturas hay materias específicas que se complementan con talleres e incluso hay carreras concretas en el tema del emprendimiento.

En México el esfuerzo de difusión emprendedora actual la lleva el Inadem pero excepto por la disposición de algunos pocos estados, municipios, cámaras empresariales y algunos empresarios (en Baja California hicieron un magnífico papel en dos años consecutivos), prácticas voluntarias y aisladas, no hay muestras de impulso a estas dinámicas. El Inadem no puede con la tarea solo y requiere de un conjunto de esfuerzos que se sumen si lo que se quiere es en realidad hacer una efectiva revolución emprendedora que tenga también apoyo en otros instrumentos y políticas públicas de las cuales ya hay bastantes y otras por concretar.

El caso es que el Inadem anda solo en el asunto y que entramos al segundo tercio del esfuerzo administrativo federal sin que se note un énfasis del sector educativo favorable al tema del emprendimiento como área de conocimiento y ejercicio de promoción. ¿Será durante el segundo tercio del gobierno federal?

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