Opinión

¿Que se pudra Oaxaca?

La reforma educativa pasó con éxito su primera gran prueba, al celebrarse este fin de semana en casi todo el país el examen de oposición para cubrir 25 mil 856 plazas del Servicio Profesional Docente en educación básica, media y superior.

Es una buena noticia para la inmensa mayoría de los estudiantes del país, salvo para los de Oaxaca.

Ahí no se pudieron realizar los exámenes porque los integrantes de la sección 22 de la CNTE lo impidieron al bloquear los accesos de las sedes.

En Oaxaca no se pudo realizar el censo de maestros el año pasado, y ahora fue imposible llevar a cabo el examen de oposición para seleccionar a los mejores docentes y que den clases a los alumnos de esa entidad.

La pregunta que es necesario responder, en ese contexto, es ¿qué hacer con Oaxaca? ¿Que se pudra?

Resulta que la sección 22 de la CNTE tiene el control de la educación en ese estado, porque nombran a todas las autoridades educativas de ahí, salvo al titular de la Secretaría de Educación (IEEPO) del estado, que es una figura decorativa, en manos de la CNTE.

Pero resulta que a Oaxaca se le envían cada año, de los impuestos que todos pagamos, nueve mil millones de pesos que en realidad los maneja la CNTE.

No rinde cuentas de ese dinero, ni deja que se cuente a los maestros ni a las escuelas, ni permite que se sepa cuántos comisionados sindicales hay, ni que se hagan exámenes para seleccionar a los mejores profesores.

En los últimos tres años los niños de Oaxaca tuvieron clases al equivalente de un año escolar.

Pasan de grado mediante acuerdos políticos entre la sección 22 y el IEEPO, que maneja la sección 22.

A director de una escuela de Oaxaca no se llega por méritos académicos, sino por una constancia de participación sindical, que tiene 80 por ciento del valor de créditos para obtener esa plaza, según el “Concurso de Ascensos”.

Las constancias que acreditan la participación en actividades sindicales (bloqueos, marchas, éxodos y plantones) deben llevar la firma del secretario de Organización y del secretario de Trabajo y Conflictos de la sección 22.

Y para cerrar el círculo, los “Concursos de Ascensos” no se realizan en una sede académica, sino en el local de la sección 22.

Bueno, ¿qué hacer con Oaxaca? ¿Que se pudra, mientras el resto del país va a comenzar a mejorar su calidad académica?

La respuesta fácil sería decir que sí, pero en el centro de esa pachanga de rufianes que no quieren cambiar, hay un millón 300 mil niños, mexicanos, que estarían siendo condenados a vivir en la marginalidad total.

Estelas.– La que tampoco se mueve es la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en Chiapas, que fue demandada por “inútil y nociva” a los intereses de ese estado. Es que mientras organizaciones civiles, como Aluxes Ecoparque que creó el exgobernador Patrocinio González Blanco, luchan por devolver a la selva chiapaneca especies en extinción, como la guacamaya roja, la Profepa cierra los ojos ante el tráfico de animales en Palenque, Catazajá y La Libertad, y nada hace para frenar la tala de árboles en Pichucalco.