Opinión

Qué reforma fiscal debemos esperar

27 febrero 2013 8:59

 
Por años se ha comparado a nuestro sistema fiscal con un queso gruyere. Se le parece por tener agujeros por todas partes.
 
Cuando se ha cuestionado respecto a los perfiles de la reforma hacendaria a representantes de la autoridad, sólo se han obtenido 2 respuestas.
 
La primera es que uno de los atributos de la reforma será la eliminación de los regímenes fiscales de privilegio que tienen diversos sectores.
 
La segunda es que será una reforma progresiva en la que pagarán más los que más ingresos y recursos poseen.
 
Veamos en qué se puede traducir cada uno de estos rasgos.
 
Respecto a lo primero, le explicaba el lunes pasado que uno de los agujeros fiscales más importantes es el que se deriva de la existencia de la tasa cero del IVA en alimentos y medicinas.
 
El monto que deja de recaudarse por exenciones o por la aplicación de la tasa cero en esos rubros es de 172,068 millones de pesos o de 189,280 millones si se suman todos los conceptos que tienen una tasa de IVA reducida (con excepción de las tasas diferenciadas en la frontera norte).
 
Ya le había hablado el lunes pasado del efecto regresivo del subsidio derivado de la tasa cero del IVA en alimentos. Sólo le reitero que, de acuerdo con los cálculos de la Secretaría de Hacienda, el 30% de los hogares con mayores ingresos obtiene el 38.1% de este subsidio fiscal, equivalente a 59,000 millones de pesos, o 585 pesos mensuales por hogar.
 
En contraste, el 30% de la población más pobre recibe solamente el 19.3% de ese subsidio. Este monto implica 292 pesos por hogar cada mes.
 
El otro de los subsidios que es altamente regresivo es el implícito en un precio de las gasolinas por debajo de sus referencias internacionales.
 
En este caso, el cálculo es que al cierre de 2012 el subsidio fue de 222,000 millones de pesos. La estimación de Hacienda es que el 20% de la población de mayores ingresos absorbe el 55% del subsidio, mientras que el 20% más pobre apenas recibe el 3.4% del total.
 
Así se va explicando el porqué de la persistencia de la desigualdad en México. Con sólo dos casos se hace evidente que la población de mayores ingresos recibe anualmente un subsidio de casi 200 mil millones de pesos.
 
Uniformando el IVA y eliminando el subsidio de las gasolinas se generarían ahorros fiscales de poco más de 400,000 millones de pesos, lo que ya pesa para una reforma de fondo.
 
Si se consideran otros agujeros fiscales podríamos estimar el monto de recursos que el Estado deja de obtener en algo así como 600,000 millones de pesos, que se ganarían sólo tapando los agujeros.
 
En el caso de la filosofía que señala que los que tienen mayores ingresos paguen más, hay que recordar que eso no siempre sucede debido a que relativamente rápido se llega a la tasa del impuesto marginal más elevado.
 
Sueldos por arriba de 33,000 pesos mensuales ya pagan, en el margen, una tasa de 30%.
 
Para hacer más progresivo el sistema sólo hay de dos sopas.
 
En la primera, habría que bajar las tasas impositivas para que sólo paguen el 30% en el margen ingresos sustancialmente elevados.
 
La otra opción sería elevar las tasas para los estratos con mayores ingresos a niveles superiores al 30%... lo que implicaría hacer lo propio con la tasa del ISR para personas morales. Esto se ve más complicado.
 
Más allá de lo anterior, lo que la reforma en ciernes no podría dejar de hacer, si no quiere perder credibilidad de entrada, es garantizar que quienes hoy virtualmente no pagan por no estar inscritos en ningún padrón, finalmente lo hagan, independientemente del costo político que esto represente.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx