Opinión

¿Qué pasó con la balanza comercial mexicana?

Rodolfo Navarrete

• El resultado de la balanza comercial permite inferir que a la economía le fue mal en el primer mes del año

• Y que el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos podría estarse agravando.

A mediados de la semana pasada, el INEGI dio a conocer que en enero se registró un sorpresivo y elevado déficit de la balanza comercial mexicana, equivalente a 3,195 millones de dólares, cifra tres veces superior a la registrada en el conjunto de 2013 y la segunda más elevada desde 1991, fecha desde que el INEGI tiene estadísticas de esta variable.

Esta cifra es preocupante no sólo porque el análisis de sus componentes muestra que el inicio del año ha sido malo en términos económicos para México, sino también por las implicaciones que tiene sobre el déficit de la balanza en cuenta corriente, que, dicho sea de paso, mostró un rápido deterioro en 2013, aunque todavía sobre niveles reducidos (1.8% del PIB).

De acuerdo a las cifras oficiales tal déficit fue producto de la contracción en 1.0% de las exportaciones y del incremento en 0.3% de las importaciones.

La caída de las exportaciones obedeció, al parecer, a dos factores: uno, las heladas que afectaron parte del territorio de Estados Unidos y que en alguna medida dificultaron el transporte de productos entre México y ese país; y, dos, en vista de que también cayeron las ventas de México al resto del mundo sin contabilizar Estados Unidos es posible que también haya influido la tendencia decreciente que han venido registrando las exportaciones desde mediados del año pasado.
Si bien las exportaciones petroleras cayeron 15.8% en enero, destaca dentro de las exportaciones no petroleras (2.0%) la significativa desaceleración de las ventas de productos manufactureros (1.5% contra 4.3% del mes anterior) y dentro de ellas las de automóviles, que crecieron tan sólo 4.4%, cuando el mes anterior lo habían hecho en 7.3%.

Por el lado de las importaciones destaca la caída de las compras de bienes de consumo (-0.1%), reflejo de un posible debilitamiento de la demanda interna; así como la contracción de la compra de bienes de capital (-2.4%), que estaría mostrando que aún persiste la caída de la inversión física. Por otro lado, en línea con el magro comportamiento de las exportaciones, la compra de bienes intermedios, no obstante haber crecido 0.7% en enero, también se compara desfavorablemente con respecto a lo observado el mes anterior (2.8%), reflejando así la debilidad de la actividad económica en el primer mes del año.

En función de estos elementos estamos estimando que la producción industrial pudo haber caído en el primer mes del año, aunque en el mejor de los casos pudo haber crecido cuando más 0.3% anual.
Por otro lado, al ser la balanza comercial un componente importante de la cuenta corriente de la balanza de pagos (constituida por la suma de la balanza comercial, la de servicios factoriales, la de servicios no factoriales y las transferencias), su elevado déficit a principios del año representa una señal de alerta sobre el deterioro que estaría registrando la cuenta corriente, mostrando que el gasto del país está superando rápidamente al ingreso, lo cual constituye una mala señal sobre el grado de solvencia soberana. No hay que perder de vista, en tal sentido, que hoy en día ante el retiro de los estímulos monetarios en Estados Unidos la salida de capitales de países emergentes al parecer se ha hecho más intensa en los que tienen elevados déficits en cuenta corriente.

Esto se torna más preocupante aún si se tiene en cuenta que el déficit en la cuenta corriente como porcentaje del PIB ha venido evolucionando desfavorablemente durante los últimos años. Así, después de representar el 0.3% del PIB en 2010, pasó a 1.1% en 2011, 1.2% en 2012 y 1.8% el año pasado. Más aún, el déficit de la balanza comercial que entró en la contabilidad de la cuenta corriente del año pasado fue tan sólo de 1,021 millones de dólares, la tercera parte de lo registrado en enero del presente año.

Esto es lo que explica el deterioro del tipo de cambio mexicano que se observó el miércoles de la semana pasada.

Si bien es poco probable que tan fuerte deterioro de la balanza comercial se vaya a sostener en lo que resta del presente año, no se debe perder de vista el componente estructural en dicho desempeño, mismo que de no cambiar en los próximos meses podría ser motivo de sorpresas desagradables.

Para efecto de los mercados, es probable que aumente la presión sobre el tipo de cambio ante el temor de un deterioro de la cuenta corriente.

Por otro lado, hay que sumar un nuevo factor a los que ya existen y que van a afectar el comportamiento de la economía al menos durante el primer trimestre del presente año: las heladas en Estados Unidos. Al respecto, oportunamente habíamos señalado que el comportamiento económico mexicano durante el presente año iba a depender del crecimiento de Estados Unidos, el efecto de la astringencia crediticia que generaría el retiro de los estímulos monetarios americanos y los efectos de las reformas que en el corto plazo podrían ser negativos.