Opinión

¿Qué pasa con el dólar? Oportunidad para México

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Dólar y peso

El tipo de cambio peso-dólar se encuentra ya en un nivel similar al observado en marzo de 2009, cuando vivíamos lo más intenso de la crisis financiera estadounidense. El viernes 6 de marzo cerró en su modalidad interbancaria en $15.49 pesos por dólar, y la idea que priva en muchos analistas es que no hay nada que pueda impedir que ante la eventual alza en las tasas de interés en Estados Unidos el tipo de cambio llegue a niveles de 16 o 17 pesos por billete verde.

Los buenos números reportados en materia económica en Estados Unidos (su PIB creció 5% en el tercer trimestre y 2.2% en el cuarto trimestre de 2014), aunado al hecho de que crearon otros 295 mil empleos en febrero de este año y que la tasa de desocupación se ubica ya en 5.5%, hacen que cada vez sean más los que apuesten a que a más tardar en junio de este año el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) comenzará a normalizar su política monetaria elevando las tasas de interés.

Y si la simple expectativa de alza en las tasas en Estados Unidos es suficiente para derrumbar monedas alrededor del mundo provocando la fuga de capitales, pues no debería ser complicado imaginarse lo que pasará cuando presenciemos el momento en el que salga Janet Yellen, presidenta de la FED, a anunciar la primer alza en las tasas de interés. En ese momento la psicosis del mercado provocará un nuevo desliz a la baja en el precio de nuestra moneda, pudiendo llegar la cotización a niveles superiores a los 16 pesos por dólar.

Dada esta situación, y el impacto que puede tener la depreciación del peso en la inflación en México, es altamente probable que el ciclo alcista en tasas de interés por parte del Banco de México iniciará antes que en Estados Unidos, y de hecho el que ahora en día la tasa de referencia del Banxico se encuentre en 3.0% le da amplio margen de maniobra al banco central mexicano para responder a las alzas en las tasas de interés por parte de la FED. Ante este escenario, es muy probable que veamos a la Junta de Gobierno del Banxico decidirse por un aumento de medio punto porcentual en las tasas de interés en su próxima reunión.

Pero a nadie debe sorprender esto que está sucediendo, ya que desde febrero de 2013, el propio Agustín Carstens advirtió que eventualmente viviríamos una “tormenta perfecta” cuando Estados Unidos normalizara su política monetaria y se revirtieran los flujos de capitales que los países emergentes, entre ellos México, habían recibido.

De acuerdo con un análisis del Ve por Más publicado el noviembre de 2014, en los últimos cinco años, la entrada de flujos de capitales a México ascendió a 239 mil millones de dólares, lo que constituye una cifra superior a la registrada por Brasil y Turquía. Y pues es precisamente esta entrada masiva de capitales que vivió el país lo que ahora pone a muchos a temblar por lo que puede suceder en cuanto al tipo de cambio, ya que no hay monto de reservas internacionales que puedan detener una estampida de capitales buscando irse del país para regresar a Estados Unidos.

En este orden de ideas, y dado que será muy difícil poder hacer algo que evite una mayor caída del peso, es que el gobierno federal debe aprovechar la competitividad que esta situación le genera a los productos hechos en México. La coyuntura actual permitirá impulsar la economía nacional a través de las exportaciones ante la falta de dinamismo del mercado interno. Forzosamente debemos recurrir a las ventas al exterior con el fin de que podamos acelerar el ritmo de crecimiento del PIB mexicano y podamos abatir el déficit de más de dos millones de empleos que llevamos acumulando durante los últimos años.

Pero lamentablemente parece que el gobierno federal no quiere aprovechar la oportunidad que se presenta, y se tiene conocimiento de que algunos de los apoyos que recibían las empresas a través de organismos como Proméxico están disminuyendo o simplemente han sido cancelados. Ante esta situación debería intervenir el Congreso de la Unión y debería exhortar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como a la Secretaría de Economía, para que los apoyos para la exportación que reciben las empresas se mantengan intactos en el contexto de ajustes al gasto público que se están llevando a cabo.

Debe quedar claro que estaremos viviendo una larga etapa de dólar caro, y que los pronósticos demasiado optimistas (como los de la encuesta de expectativas del sector privado que realiza en Banco de México) que indican que este mismo año el dólar bajará a niveles de 14.54 pesos no se van a cumplir, por lo que es mejor diseñar una estrategia clara y con objetivos concretos respecto al crecimiento de nuestras exportaciones, y sobre todo las de los sectores intensivos en mano de obra como las de calzado, vestido y textil.

Los gobernantes deben tener presente que la forma en que hemos salido adelante después de las crisis económicas que hemos vivido, en especial la de 1995, ha sido gracias al sector externo. La coyuntura se ha presentado, aprovechemos la competitividad coyuntural que nos da la FED de Estados Unidos.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com

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