Opinión

Qué novedades tendrá la reforma política

02 diciembre 2013 5:2

 
Esta semana habrá reforma política. De eso ya no hay duda.
 
 
¿Qué cambiará en el sistema político mexicano a partir de las reformas constitucionales que el Congreso aprobará en los siguientes días?
 
 
Hay un sinnúmero de modificaciones de reglas implicadas en las reformas a 27 artículos constitucionales contempladas en el dictamen, así que le enlisto sólo algunas de las que me parecen de mayor relevancia.
 
1- Se establece la reelección directa de legisladores federales y locales, así como de alcaldes, hasta por 12 años. Este hecho cambia radicalmente la filosofía del sistema político mexicano. Es la puerta de entrada para que a la vuelta de algunos años –no creo que más de una década- lleguemos a la aceptación de la reelección de gobernadores y presidente de la República.
 
 
Aunque hay limitaciones en la reforma, como el hecho de los funcionarios que se reelijan deban postular por el mismo partido, de cualquier manera se empuja al legislador a voltear más hacia sus electores, respecto a lo que sucede hoy.
 
 
2- Se da injerencia a la autoridad electoral federal en las elecciones locales. Esto ocurrirá a través de la designación de los integrantes de los Consejos Electorales locales, que serán designados no por los gobiernos locales sino por el Instituto Nacional de Elecciones. Este hecho limitará el control que los gobernadores tienen sobre los procesos electorales locales.
 
 
3- Se crea la Fiscalía General de la Federación, con carácter transexenal (9 años) y con autonomía del Ejecutivo. Será quizás uno de los puestos más relevantes del sistema político mexicano, y corresponderá al Senado su ratificación. Este hecho continúa avanzando en las limitaciones efectivas del poder presidencial y en crear una procuración de justicia sin contenido político. Será relevante que la fiscalía anticorrupción sea parte de este organismo autónomo, lo que dará finalmente dientes a la autoridad encargada del tema, lo que no tuvo la Contraloría ni tiene la Secretaría de la Función Pública.
 
4- La ratificación del gabinete por parte del Congreso también limita la discrecionalidad del presidente de la República. Sobre todo en un contexto como el que hemos tenido, sin mayorías absolutas en la Cámaras.
 
5- Se establece la posibilidad legal de contar con un gobierno de coalición. Tal vez la enseñanza del Pacto permita encontrar en esta fórmula la posibilidad de la gobernabilidad en el contexto de falta de mayorías absolutas. Las coaliciones deberán documentarse y firmarse.
 
6- La nulidad electoral por rebase de topes de gasto de campaña o por la compra de medios, creará un ambiente diferente en los procesos electorales. Ya no podrá haber un derroche de recursos ni tampoco asignaciones disfrazadas de recursos pues la sanción es demasiado grave para que los partidos tomen ese riesgo.
 
7- Se le da al Congreso la atribución de aprobar el Plan Nacional de Desarrollo y la Estrategia Nacional de Seguridad. Este hecho implica también el entregar al Poder Legislativo más poderes para condicionar al Ejecutivo, pero también le obliga a generar proyectos que tengan mayores posibilidades de encontrar respaldo de una mayoría.
 
 
Hay otros cambios importantes que ya no enlisto. Con los planteados, me parece que queda claro que estamos frente a una reforma política de proporciones mayores.
 
Tal vez no guste a todos. Tal vez se quede corta en diversos aspectos, sin embargo, sí generará un cambio muy relevante en la vida política y en los procesos electorales de México. Sin duda el mayor desde la creación del IFE ciudadano.
 
¿Cómo engarza este cambio con la reforma energética que deberá empezar a discutirse en los siguientes días?
 
Es un tema a abordar en un próximo artículo.
 
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