Opinión

¿Qué necesitamos en el 2015?

Comenzamos un nuevo horizonte o nos quedamos como estamos. La disyuntiva es clara. Estamos varados cuando debiéramos dirigirnos a la búsqueda un cambio cualitativo como sociedad y como individuos. Todo o casi todo se hizo en los dos últimos años para dejar atrás las rémoras del pasado y encaminarnos hacia un futuro más promisorio. Ahí están las reformas y sus posibles transformaciones, ahí están tres que debieran ser los pilares para un México diferente. Entre muchas, son estas las que sobresalen:

La reforma educativa, la de telecomunicaciones y la energética. En ello debiéramos empeñarnos pero no, no lo hacemos. El último trimestre del año recién pasado es el hoyo negro, se convirtió en la maldición que maniató al país.

¿Qué necesitamos? Por supuesto crecer y desarrollarnos. Para ello, en primerísimo lugar deberemos vencer la impunidad en los abusos y crímenes. Nada hay más alentador que repetir aquellos ilícitos que no son sancionados. Ninguna empresa en el mundo otorga hasta el 98% de éxito como son las injusticias que se cometen en el país y no son castigadas. ¡98%!

La impunidad está sobre el país como un techo que nos oprime y nos impide ir hacia arriba. La aplicación de la justicia nos desuella vivos; nos impide pensar en un mejor futuro, inhibe nuestra creatividad y aniquila la esperanza.

Las irregularidades, la violencia permitida y nunca sancionada, los crímenes no resueltos, los asesinos liberados, las cárceles como universidades de las transgresiones, la compra y venta de juicios, el desfalco de la probidad es lo que nos tiene sometidos. No hay problema mayor ya que este estercolero es fuente de todo lo que nos oprime. Sin resolverlo no avanzaremos. Este es el obstáculo más pesado que llevamos en los hombros y lo que sobrecoge el futuro actuar de nuestros hijos. Es el mayor desafío que enfrentamos; todo lo demás, y esto incluye el hambre, el desempleo, la carencia de vivienda, todo, por grave que sea, es secundario.

En consecuencia, ¿Qué necesitamos en el 2015?
Nos urge resolver la injusticia en todas sus formas y que puede llevarnos a estar permanentemente bajo el peso de las rigideces. Necesitamos solidaridad para no explotar con nuestras crecientes desigualdades. Lo que está en juego es responder tanto a las necesidades de movilidad como a las de coherencia y seguridad.

Para hacer plenamente productiva la inteligencia del hombre, es necesario reconocerle la dignidad que merece y alentar que se puede vivir plenamente como ciudadano, con todos sus derechos y bajo la protección que solo el Estado puede otorgarle.

La formación del individuo es una posición decisiva. Mucho depende de nuestro sistema educativo: las exigencias de hoy del mañana, las técnicas que las impregna, la movilidad que las sustenta, deviene como parte integral de un generoso desarrollo cultural propiciado desde la infancia.

Aprender a adaptarse, a cambiar de oficio, de ciudad, de mentalidad, es aprender a ganarse el porvenir. No habrá avance real sin que cada quien se haga cargo de sí mismo; sin un reparto equilibrado de los beneficios y también de los sacrificios, sin una reciprocidad auténtica de los esfuerzos y los resultados.

Sí, lo que necesitamos es algo sólido en que apoyarnos; está ahí y se llama esperanza; ningún gobierno del signo que sea, puede gobernar sin ese elemento. Necesitamos saber que somos capaces de impulsar nuestras vidas y modificar nuestro entorno; saber que tenemos la capacidad de remontar todos los obstáculos.

Comencemos con lo que necesitamos: luchar contra la impunidad.