Opinión

¿Qué le pasa al peso?

 
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Peso

El marcado debilitamiento del peso mexicano frente al dólar ya se ha extendido por más de dos semanas –iniciando claramente el pasado 22 de septiembre. De hecho, a pesar de que la divisa local acumula todavía 11 por ciento de revaloración en lo que va del año, tan sólo en el periodo arriba mencionado ha acumulado una significativa depreciación de 4.9 por ciento. Las explicaciones más populares de tal trayectoria reciente han estado centradas en factores idiosincráticos o locales. Sin embargo, creo que el factor externo ha sido significativamente subestimado sin razón aparente. A continuación, tres reflexiones sobre el contexto detrás del reciente comportamiento del peso, su desempeño relativo y las condiciones de mercado con las que opera actualmente.

Primero, vale la pena mencionar que el marcado debilitamiento del peso se presenta a la par de una favorable evolución de la actividad económica en Estados Unidos (EU) y el discurso de las autoridades de la Reserva Federal (Fed) que sugiere una postura más restrictiva que la prevaleciente en los meses anteriores.

En específico, la actividad económica en EU ha acumulado de manera sostenida sorpresas favorables (mejores cifras a las anticipadas) desde mediados de junio de este año. Al mismo tiempo, algunos oficiales de la Fed han enfatizado la conveniencia de incrementar nuevamente la tasa de referencia antes de que concluya el año. En este contexto, los mercados de futuros de la tasa Fed ya han reaccionado, llevando la probabilidad de un nuevo incremento antes de que concluya el año de 63 por ciento el 22 de septiembre a 80 por ciento al momento de escribir estas líneas (9 de octubre).

Así, el debilitamiento del peso se presenta en un contexto de claro fortalecimiento de la percepción de que la Fed está dispuesta a atajar los riesgos de presiones inflacionarias en el futuro, y más importante aún, de reducir el riesgo asociado a la adquisición excesiva de riesgos en el actual entorno de amplia liquidez financiera internacional. Todo esto derivaría en un fortalecimiento del dólar.

Segundo, la revaloración del dólar se ha presentado de manera generalizada. Es decir, el peso mexicano no es el único que se ha depreciado frente a la divisa estadounidense en el periodo mencionado. Por ejemplo, en promedio, las monedas duras y las emergentes han retrocedido en alrededor de 1.6 por ciento y 1.0 por ciento, respectivamente. De hecho, el fuerte debilitamiento del peso (4.9 por ciento) no se encuentra solo en la tabla, ha estado flanqueado por la lira turca (6.1 por ciento) y el rand sudafricano (3.9 por ciento).

Es cierto que claramente el peso mexicano se ha depreciado más que proporcionalmente (4.9 por ciento el peso vs. 1.0 por ciento de emergentes); no obstante, éste no es un comportamiento nuevo. Uno de los principales hechos estilizados de la moneda local es su alta sensibilidad ante episodios de alta volatilidad internacional –más aun tratándose de eventos relacionados con la evolución económica/financiera de EU.

Tercero, es importante señalar que el proceso de debilitamiento reciente del peso se ha presentado en un contexto de funcionamiento ordenado del mercado cambiario. Es decir, se ha caracterizado por un volumen de operación creciente (al menos el onshore), diferenciales ask-bid más estrechos (amplia liquidez) y limitada afectación de los indicadores de volatilidad implícita e histórica a un mes.

Tomando en cuenta todo lo anterior, desde luego no se descarta que las inquietudes/temores relacionadas con el proceso de renegociación del TLC y el proceso electoral de 2018 puedan ser un factor relevante en la dinámica reciente del peso. No obstante, lo único que expreso es que el factor externo (en particular las perspectivas para la Fed) puede estar jugando un papel mucho mayor al considerado en general por los participantes en los mercados financieros.

Twitter: @joelvirgen

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