Opinión

¿Qué le pasa a Miguel Ángel Mancera?


 
 Nuestros políticos llaman 'pobreza extrema' a la miseria y 'carencia alimentaria' a no tener qué comer. Así sobreviven por lo menos 100,000 habitantes del Distrito Federal, cuya paupérrima existencia podría mejorar, aunque sea un poco, con una simple firma que el Jefe de Gobierno se niega a otorgar.
 
Después de su brillante gestión como procurador de justicia del Distrito Federal, el 'Chico maravilla' del gabinete Ebrard arrasó por méritos propios la carrera por la candidatura perredista a Jefe de Gobierno del D.F. y ganó la elección con un margen sin precedentes.
 
El Doctor Mancera encarnó al político moderno, al abogado capaz, al procurador eficiente, al funcionario honesto. Fue un candidato aceptado y apoyado lo mismo por gente de derecha, que de izquierda. Por pobres y ricos.
 
Era tan sólido su apoyo y aceptación que, sin haber ganado un solo voto,  comenzó a disputarle a Marcelo Ebrard el derecho a la candidatura presidencial de "las izquierdas" para el 2018.
 
Mancera prometió gobernar sin compromisos o 'ataduras' político-partidistas. Hoy parece que esos compromisos que negó condenan a 100 mil mexicanos de la capital del país a seguir viviendo en la miseria y sin comer.
 
Inexplicablemente, la administración del Doctor Mancera ha utilizado toda clase de artimañas para retrasar la firma del Acuerdo Integral para el Desarrollo Social Incluyente, antes llamado Convenio de Concertación, entre la Federación y los Estados. El Acuerdo permite asignar los recursos del Ramo 20 a Estados, Municipios y también a Delegaciones en el D.F., a través de los programas sociales de la Sedesol.
 
Así, con las necesidades sociales atendidas con el dinero federal, los Estados, Municipios y las Delegaciones en el D.F. pueden destinar el resto de su presupuesto a obra pública, por ejemplo.
 
Y eso no es poca cosa, porque ¿qué pasa si un Estado no firma el acuerdo? Simple y llanamente se queda sin ese dinero que representa entre el 30 y el 70% de su presupuesto. Lo mismo pasa si se firma el acuerdo, pero no se ejercen los recursos. En ambos casos, la Sedesol tiene la facultad  de reenfocarlos hacia los Estados, Municipios o Delegaciones que cumplen con los objetivos del ejercicio presupuestal.
 
Un detalle importante: aunque no hay fecha fatal para firmar el Acuerdo, sí debe cerrarse en el primer semestre del año para que pronto reciban el dinero, más rápido se ayude a quien lo necesita y haya menos presión por el calendario.
 
Pero, y en el "pero" está la clave, resulta que el 7 de julio tenemos elecciones y ese pequeño detalle convierte a 100,000 mujeres, niños y ancianos de las delegaciones Álvaro Obregon, Gustavo A. Madero, Iztapalapa y Tlalpan, que viven en la miseria y que no tienen qué comer, en botín político, en presas de los intereses electorales del Jefe de Gobierno, los Jefes Delegacionale y el PRD.
 
Ésta semana deberán comenzar las pláticas para "instalar las mesas técnicas". El delegado de Sedesol en el D.F., Sixto Hoyos, y el secretario de gobierno de la capital, Héctor Serrano, tendrán que negociar muy fino . Al fin que el hambre y la miseria de 100,000 personas no tienen prisa.