Opinión

Que Germán Larrea no se olvide de Miguel Ángel


 
Pocas, muy pocas historias de emprendimiento han tenido el eco, la resonancia, el impacto y el alcance que logró Cinemex en el primer lustro de la década de los noventa, cuando la fundó Miguel Ángel Dávila con sus amigos de Harvard. Fue un emprendimiento de libro de texto: el plan de negocios; el levantamiento del capital; la oportunidad de mercado; el cambio regulatorio; los retos sindicales; la escala; la salida de la inversión.
 
La industria de salas de exhibición cinematográfica le debe a Miguel Ángel Dávila un gran reconocimiento: fue él quien con esa apuesta inyectó dinamismo al mercado y quien picó correctamente la cresta de la familia Ramírez en Morelia, que adecuadamente respondió colocando a Alejandro Ramírez como cabeza de Cinépolis —quien respondió con creces y luego de poco más de una década domina con holgura esta industria. Ahora Dávila imprime su experiencia y sello en un fondo de capital privado.
 
 
Ayer que la nueva Comisión Federal de Competencia Económica autorizó la adquisición de Cinemark por parte de Cinemex, empezaron a surgir velozmente interpretaciones y argumentos en contra del duopolio con el que ambas empresas (Cinépolis y la fortalecida Cinemex) dominarán alrededor del 90 por ciento de ese mercado. Pero son argumentos que no necesariamente cuajan en el ánimo del consumidor, que sigue comprando boletos para ir al cine que resultan, siempre, más baratos de lo que cuestan en Estados Unidos.
 
 
La fusión Cinemark+Cinemex y el supuesto duopolio en esta industria presentan una oportunidad para que los mexicanos superemos los prejuicios respecto de las concentraciones de mercado. Es decir, los monopolios, duopolios y oligopolios no son negativos per se. (Si lo fueran, este país ya se tardó en castigar a muchas industrias: transporte terrestre de pasajeros; lácteos; casinos y casas de apuesta; y un largo etcétera).
 
 
¿Qué es lo ideal? Que en toda industria no haya barreras de entrada y que las empresas operen correctamente sus negocios. Ya veremos qué sello termina de imprimir Germán Larrea a su fortalecida Cinemex. Quizá le pondrá boliches adyacentes, o algo así. Por lo pronto, hay que hacer votos para que no se olvide de la filosofía original de Miguel Ángel.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota