Opinión

¿Qué está viendo Agustín Carstens?

 
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Agustín Carstens, gobernador del Banco de México (Cuartoscuro/Archivo)

Ha sido tesorero del Banco de México, jefe de asesores del gobernador de ese banco, luego director general de investigación económica de la misma institución.

Posteriormente fue director ejecutivo en el Fondo Monetario Internacional. Ha sido subsecretario y secretario de Hacienda. Desde 2010 es miembro del Grupo Director (Steering Comittee) del Consejo de Estabilidad Financiera; preside el Comité Económico Consultivo y la Reunión de la Economía Global del Banco de Pagos Internacionales.

En diciembre de 2011 fue nombrado por la revista británica The Banquer como el banquero del año; en 2013 la revista Euromoney también lo nombró banquero central del año. Sí, es el mismo hombre que dirige hoy el Banco Central de México y como tal, podemos atribuirle que la inflación que tenemos sea la más baja en la historia contemporánea. Es pues una persona cuya visión tiene un vasto alcance internacional y al mismo tiempo hondura en el triperío nacional.

Pues bien, don Agustín Carstens ha declarado al Financial Times que “tenemos que prepararnos para una crisis severa y de consecuencias violentas”. El dicho puede llegar a ser estremecedor. Crisis hemos tenido muchas, pero ¿severa y con un desahogo violento? Añade el gobernador del Banco Central: “los mercados emergentes (es el caso de México) podrían imitar a sus contrapartes del mundo desarrollado y convertirse en formadores de mercado de última instancia mediante el uso de políticas monetarias no convencionales para estimular sus estancadas economías; estos mercados emergentes deben estar listos para una crisis potencialmente severa. El ajuste podría ser violento y, las autoridades deben estar listas para ello”. ¿Qué quiere decir eso; acaso hay que ser un especialista en economía o experto en finanzas para entender?

Parece ser que sí, pues lo que siguió diciendo requiere un claro entendimiento del léxico financiero. Veamos: “la respuesta política necesaria de los bancos centrales de mercados emergentes no llegaría a ser una expansión cuantitativa completa, la compra a gran escala de activos financieros realizada por la Reserva Federal. Pero incluiría el intercambio de activos de alto riesgo y con vencimiento a largo plazo…”.

¿Qué significa esto? Los ciudadanos simples no tenemos capacidad para descifrar ese lenguaje. Lo que sí entendemos es que debemos estar preparados para un choque frontal con una realidad que hoy nos lleva a ver que el barril de petróleo que vendemos, tiene un costo de tan sólo un dólar. Esa es la ecuación que hoy nos determina: 18.90 es el tipo de cambio al igual que 18.90 es el precio que tiene nuestro petróleo. Por supuesto, se puede estar peor como cuando el barril se vendió a tan sólo siete dólares, muy, pero muy alejado de los 90 y hasta 100 dólares que alguna vez tuvimos.

Lo que los ciudadanos sí entendemos es que hay una guerra cerrada entre los máximos productores de petróleo, Estados Unidos por un lado y los miembros de la OPEP por el otro; también sabemos que la baja económica de China es otro componente exógeno y en lo interno tenemos a una economía informal amplísima y si bien es cierto que nuestro país se ha “despetrolizado” pues ya es fuerte el renglón de exportaciones manufactureras, también lo es que ya tenemos una reforma energética que deberá ofrecernos nuevas posibilidades y no es poca cosa saber que tenemos reservas que permiten las subastas de dólares que se ha venido realizando desde fechas recientes. En los dichos del señor Carstens, ¿acaso está la posibilidad de pedir préstamos como se hacía en el pasado, quizás la emisión de más billetes o francamente recurrir a la elevación de impuestos y romper la promesa gubernamental que eso no se haría?

Crisis severa con consecuencias violentas es lo que, desde su encumbrada atalaya observa Agustín Carstens. ¿Quién y cómo puede sacarnos de la incertidumbre que provoca nuestra clara vulnerabilidad?

Con urgencia necesitamos un traductor que ponga con claridad el escenario que ve el gobernador del Banco Central.

Twitter: @RaulCremoux

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